Anuario

Acto de Fundación de la Escuela de la Orientación Lacaniana

Se funda, aquí y ahora, por el deseo decidido que cada uno de nosotros mantiene en relación a la causa analítica, la Escuela de la Orientación Lacaniana del Campo Freudiano.

Que se funde no significa que la nueva Escuela sea Escuela sin performativo, es decir, sin esa palabra cuyo solo enunciado equivale al cumplimiento de un acto, porque se funda tomando por estricta y única referencia el “Fundo” enunciado por Jacques Lacan el 21 de junio de 1964, fecha en la que creó su Escuela.

Veintisiete años después, luego de tantos trabajos, y tan intensos en el último año, hoy, 3 de enero de 1992, porque se funda esta Escuela, extraemos de aquel Acto Inaugural la enseñanza precisa que nos transmite, a saber, que decidimos ser una de sus consecuencias.
Por eso enunciamos que esta Escuela se funda con la intención de cumplir un trabajo que, en el campo que Freud abrió, restaure el filo cortante de su verdad, que vuelva a conducir a la praxis original que él instituyó con el nombre de psicoanálisis al deber que le toca en nuestro mundo, que, mediante una crítica asidua, denuncie sus desviaciones y sus compromisos que amortiguan su progreso al degradar su empleo.

Pero, también, los años transcurridos han decantado una experiencia que, al explicitársela, hace al tono de novedad y al matiz singular de esta Escuela.

En primer lugar, ella se constituye en la certidumbre de ser un organismo de saber: saber expuesto en las enseñanzas que allí se sostengan y en la puesta a prueba constante de la formación que dispense; saber presente en la creación y desarrollo creciente de una biblioteca que, en nuestro medio, tendrá su sentido; y saber que circulará en sus publicaciones, pues, sin duda, todo girará en torno a los escritos por aparecer.

Pero al mismo tiempo, en tanto sus estatutos asumen la Proposición de 1967, por la vía del pase, se constituye en la certidumbre de ser un dispositivo de investigación sobre un no saber fundamental en lo que atañe al Kern, al núcleo de ser del analista.

En segundo lugar, esta Escuela que se funda es la cuarta de una serie, y se anuda bajo modos explícitos e inéditos a la Ecole de la Cause freudienne, a la Escuela del Campo Freudiano de Caracas, a la Escuela Europea de Psicoanálisis, dando así el paso por el que un desgarramiento del psicoanálisis argentino se transforma en un privilegio del que se tendrá que dar cuenta.

Por último, y por las razones antes mencionadas, la Escuela de la Orientación Lacaniana del Campo Freudiano que se funda encarna la unicidad y la multiplicidad de la causa en cuyo campo, en un lugar, nos encontramos hoy para su reconquista.

Buenos Aires, 3 de enero de 1992