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El amor en las psicosis
Por Marcela Errecondo
“Lejos de que la locura sea el hecho contingente de las fragilidades de su organismo, ella es la virtualidad permanente de una falla abierta en su esencia.
Lejos que ella sea para la libertad un insulto, ella es su compañera mas fiel, sigue su movimiento como una sombra. Y el ser del hombre, no solamente no puede ser comprendido sin la locura, sino que no sería el ser del hombre, sino llevara en sí la locura como límite de su libertad”
Jacques Lacan, A propósito de la causalidad psíquica
Esta cita nos invita a pensar que la psicosis no debe ser considerada un trastorno como lo quiere la psiquiatría.
La psicosis es una forma singular de la subjetividad humana sin la cual la civilización humana no sería nada.
Sin Eros, el amor, tampoco.
Eros puede enseñarnos mucho acerca de esa locura que es el amor y también sobre la transferencia ya que el amor es el resorte de la transferencia.
Por eso nuestra interrogación ¿qué pasa con el amor en la psicosis?
¿Qué podemos decir acerca del amor?
Freud dice que el amor no parte del Otro, sino del narcisismo y está en la raíz de la patología mental.
El narcisismo es el amor que el sujeto experimenta por su propio cuerpo, su imagen, su yo, que lo llevan a “una unidad de sus pulsiones sexuales de actividad autoerótica, para ganar un objeto de amor se toma primero a sí mismo, a su cuerpo propio, antes de pasar a la elección de objeto en una persona ajena”[i][1]” De esta forma Freud considera que se alcanza el objeto heterosexual habiendo pasado primero por el homosexual, es decir el que sea igual al propio cuerpo.
Freud llama a las psicosis “neurosis narcisistas”, ya que en las psicosis el amor está inseparablemente ligado a la figura del Ideal del yo del sujeto y toma una fuerza tan grande que acaba por sustituir al amado, reducido a una figura del ideal.
Digamos que amar es ante todo querer ser amado y el sujeto sacrifica su subjetividad para hacerse objeto de amor del otro en el amor, es por esto que la realidad del sujeto mengua en el amor y puede incluso llegar a borrarse.
La manifestación de amor se reconoce en el placer que dan los pensamientos referidos a una persona[ii][2], esos pensamientos están bordeados por la falta, que es otro signo de amor.
¿La falta es la causa del amor?
La falta es la consecuencia del amor. Me falta porque amo. Si quiero hacer desaparecer esa falta, desaparece el amor.
En perspectiva el amor es respuesta a la falta, el amor revela la falta existente y por eso el encuentro permite que se encarne esa falta. Se trata de un amor vivo ajustado al deseo en donde esta incluido el valor de la falta.
En las psicosis encontramos una carencia de la elaboración de la falta[iii][3] , veremos que consecuencias tiene.
Freud constató que el amor de transferencia es igual a cualquier otro amor. Pero también señaló que ese amor es un desplazamiento, por ejemplo del amor filial al médico. Es un desplazamiento terapéutico de las investiduras libidinales y del modo de goce del sujeto.
Lo problemático de las psicosis es justamente esa capacidad de desplazamiento.
El amor representa el mejor síntoma porque nos muestra que nos gusta amar a Otro que no existe: sea hombre, mujer o Dios.
También nos enseña que es una respuesta a la NRS.
Encontramos aquí también lo problemático de las psicosis en su relación al amor, porque hacen existir la relación sexual, realizando la mujer.
Lacan dice que el amor es posible en las psicosis, pero que se trata de un amor muerto, ¿qué quiere decir?
Que el carácter mortificado está ligado a
-que el sujeto se ama a si mismo?
- que el sujeto ama a un ideal y que sustituye la realidad del partenaire por el ideal?
-que el sujeto ama a Otro, tan otro que no puede encarnar un ser viviente y que es sólo ficción delirante?
-que el sujeto ama solo a su delirio –como dice Freud?[iv][4]
Trataremos de ubicar a través de diferentes fragmentos clínicos como se da el amor o mejor dicho el fracaso del amor, en las psicosis. Este tema también nos llevará a la transferencia en las psicosis.
Comencemos por la erotomanía ¿Qué es?
La erotomanía esta catalogada por la psiquiatría como un trastorno mental en el que una persona mantiene la creencia ilusoria de que otra persona, generalmente de un estatus social superior, está enamorada de ella.
La erotomanía es también conocida como el “síndrome de Clerambault”, por el psiquiatra francés Gaëtan Gatian de Clerambault (1872 – 1934) que publicó un extenso informe acerca del tema (Les Psychoses Passionelles) en 1921.
Algunos las han catalogado según las épocas porque se han dado variaciones:
Tiempos clásicos – Principios del s. XVIII: Trastorno general causado por el amor no correspondido.
Principios del s. XVIII – Principios del s. XIX: Práctica de amor físico excesivo (v. ninfomanía o satiariasis)
Principios del s. XIX – Principios del s. XX Amor no correspondido como forma de trastorno mental
Principios del s. XX – Presente: Creencia ilusoria de “ser amado por otra persona”
Lo esencial de este síndrome es que la persona afectada mantiene una creencia ilusoria de que otra persona, normalmente de rango social superior, está secretamente enamorada de ellos. El sujeto puede llegar a creer que la otra persona se está comunicando en secreto con ellos mediante sutiles métodos como la postura del cuerpo, la disposición de los objetos de la casa y otros actos aparentemente inocuos. El objeto de la ilusión tiene, generalmente, poco o ningún contacto con el erotómano, que a menudo piensa que la otra persona es la que inició la relación ficticia. En ocasiones, el objeto de la ilusión puede no existir en realidad, aunque por lo general suelen ser personas que aparecen en los medios de comunicación, como cantantes, actores y políticos. La erotomanía ha sido citada como causa de acoso sexual.
De Clérambault nos dice que es un delirio amoroso que parte del postulado” me ama”, “El objeto comenzó y es el que ama más o el que ama solo”“ Esta sería la base del delirio.
¿Cómo distinguir el amor loco de la locura de amor? ¿Amor normal y el amor loco?
El erotómano parte de la certeza de ser amado y deja de lado la conducta paradójica del objeto cuando no muestra los signos de amor. El punto de certeza no es dialectizable y es diferente de la creencia de ser amado.
En la certeza el sujeto es el punto de mira de la emisión de libido del Otro[v][5], en la creencia, por el contrario, el sujeto se interroga sobre los signos de amor del partenaire y los suyos propios.
La erotomanía fija una certeza inquebrantable en cuanto al goce, esta certeza impide entonces que surja el amor como discurso de respuesta a lo imposible (NRS).
Schreber, una erotomanía divina
Schreber manifestaba una erotomanía divina. Es amado por Dios.
Esta erotomanía bordea el agujero que ha abierto en el sujeto el rechazo del símbolo de una figura más modesta del Otro: el padre.
En la relación entre Schreber y Dios no hay palabras amorosas, se trata de una repartición de goce[vi][6].
Lectura de pg 279
Cuando describe el mecanismo paranoico, Freud nos dice que todas las formas principales de la paranoia pueden figurarse como las contradicciones de una sola frase:
Yo (un varón) lo amo (a un varón)
- d. de persecución: no lo amo, lo odio que se transforma en: el me odia y por eso me persigue
- d. erotomaníaco: yo no lo amo, sino que la amo que se transforma en: noto que ella me ama. El sujeto tiene la percepción de ser amado, que viene de afuera. En algunos casos también puede percibir que es él el sujeto que ama.
- D. de celos: yo no lo amo, es ella quien lo ama
- Megalomanía: yo no lo amo, no amo a nadie, amo a mi mismo, con la sobrestimación sexual.
Aimeé, una erotomanía homosexual
Este caso esta trabajado en la tesis de doctorado en medicina de Jacques Lacan, editada por primera vez en octubre de 1932, sobre las psicosis paranoicas.
El nombre Aimeé, que quiere decir amada es la insignia de su posición erotomaníaca.
El caso
Para situar brevemente la historia del caso, diré que se trata de una mujer que durante su primer embarazo teme por la vida de su futuro hijo, extraños perseguidores lo amenazan. El bebe nace muerto y esto confirma sus ideas delirantes. En ese momento recibe la llamada telefónica de su amiga íntima y hace inmediatamente la conexión que la lleva a concluir que es esta amiga la responsable de la muerte.
Esta certeza psicótica convierte a su amiga en su perseguidora.
La muerte de un niño, ha sido lo que le ha ocurrido a su propia madre cuando estaba embarazada de Aimeé. La hija mayor cae en un horno encendido y muere por las quemaduras. Este episodio es retomado por Aimeé de manera delirante y confirmado porque su hija nace muerta.
Dos años después vuelve a quedar embarazada, nace su hijo y el tema del delirio vuelve, siendo mas querellante, hostil, interpretativa. Tiene su primera internación, el diagnóstico: delirio de interpretación.
A la salida construye su delirio erotomaníaco y persecutorio.
Aimeé tiene una hermana mayor con quien vive un tiempo, esta hermana es un ideal, “la imagen del ser que ella es impotente de realizar”. El odio que siente por su hermana cae bajo un mecanismo de “desconocimiento sistemático”, ese odio es orientado lejos de su hermana y recae sobre otros. Así surgen sucesivos perseguidores como la amiga, Sara Bernhardt, Huguette ex Duflos, son quienes vienen a ese lugar ya que cada una representa su ideal que tiene que ver con mujeres de letras, actrices, mujeres de mundo que tienen libertad y poder social.
El delirio que construye Aimeé logra estabilizarla hasta el momento del pasaje al acto homicida. Tiene la certeza de que Z amenaza la vida de su hijo. Ha sido nombrada por sus amigas del entorno, que a su vez son perseguidoras,
A partir de las fotos y artículos de diarios construye el delirio interpretativo. Tiene sueños acerca de la muerte de su hijo y esta muy preocupada a la espera de una mala noticia.
Z , la actriz, que será la victima, es la que ocupa el lugar del ideal.
Lacan explica esta autopunición: agrede a su ideal exteriorizado y al hacerlo se agrede a si misma.
No se pacifica después de este acto, sino sólo cuando se da cuenta de que es culpable a través de la ley, ahí se pacifica. Paranoia de autopunición.
ES una erotomanía homosexual
También es una erotomanía heterosexual: Pierre Benoit y el Príncipe de Gales a quien le envía todos sus escritos. El P de Gales, amor platónico, es una figura que la protege a ella y a su hijo de Z.
Los episodios erotomaníacos estallan cuando le rechazan publicar su novela, acusa al editor de estar en combinación con Z, porque actuó en la obra) y también de que su marido la abandonó.
Cree que tiene una gran misión de grandeza y de salvación
Pasa por un periodo de ‘disipación’ en donde se cree en la obligación de ir hacia los hombres que pasan por azar cerca suyo
Ubiquemos las características de esta erotomanía según Lacan [vii][7]
- el perseguidor es amado y ocupa el lugar del Ideal del yo
- el perseguidor es del mismo sexo que el sujeto
- la tendencia homosexual que se manifiesta queda reducida a la fijación en el estadio del narcisismo
- el síntoma que libera de la alienación imaginaria explica la paradoja constituida por el desconocimiento de la pasión amorosa.
- Se da una regresión tópica al estadio del espejo, a-a’.[viii][8]
Lacan señalará que, en el caso Aimeé también surge la muerte como un tema del amor, como una “aspiración amorosa discordante con la vida”.
Lo señalará en el Seminario III[ix][9], esta discordancia con la vida aparece como situado en una relación descentrada con el Otro que se convierte en un extraño e impide la reciprocidad esperada entre los sujetos en el amor. “Para el psicótico es posible una relación amorosa que lo suprima como sujeto, admite una heterogeneidad radical del Otro pero es un amor muerto”
“La psicosis es como un quiebre en lo tocante al cumplimiento de lo que se llama amor”.
Sin embargo señalará que Schreber conserva cierta forma de amor, “su antiguo amor por su mujer”. Es un lazo conyugal en una dimensión de amistad elevada, siempre posible si la cuestión del goce sexual no se plantea.
Esto es así debido a que tenemos Phi cero que produce:
-una disyunción entre lo imaginario y lo simbólico
-la imposibilidad de la simbolización de lo sexual en el falo
-una solución que es el empuje a la mujer, que lleva al sujeto, en vez de ser el falo, a ser la mujer.
-El sujeto no puede representarse por la imagen fálica,
-la negatividad no marca el órgano (le impide el pasaje del órgano al símbolo fálico) y el goce no es localizable.
-No hay anudamiento entre vida y muerte (que suele aparecer por ejemplo en la detumescencia del pene) y el sujeto no puede sostener su erección de ser vivo.
-Si falta el Complejo de castración que da acceso al falo como significación, el sujeto no puede identificarse con el tipo ideal de su sexo y tiene graves dificultades y riesgos para responder a las necesidades de su partenaire en la relación sexual.
-Le es difícil arreglárselas con el amor, el deseo y el goce.
Recordemos que en la neurosis el brillo fálico de la imagen vela el estatuto real del sujeto como objeto, como desecho siempre listo a dejarse absorber en las nebulosas de la muerte, sin defensa frente al goce infinito del Otro.
Al faltar el falo en las psicosis, lo sexual se encuentra como algo traumático siempre en exceso y sin el límite (fálico), salvo que se logre construir un sustituto.
El concepto de empuje a la mujer indica con claridad el aspecto sin fin del proceso:
- falta puntuación fálica
- la frase no se puede cerrar
- la tentación del pasaje al acto siempre está presente
- la muerte real tiende a erigirse en el único limite posible, justamente por la carencia del borde que constituye la incorporación del significante.
A raíz de esto, lo sexual se convoca en conexión directa con la muerte, como sacrificio al goce ilimitado del Otro.
Lol, el arrebato
El arrebato de Lol V. Stein, obra de Marguerite Duras, es otra manifestación de lo que podríamos llamar el amor en las psicosis. En 1965 Lacan hace un homenaje a M. Duras por su novela El arrebato de Lol V. Stein. (1964)
Señalemos que Lacan y Duras se conocen y ella había leído los Escritos, en algún sentido está influenciada por esto.
M. Duras muestra una dimensión clínica en sus escritos porque hace aparecer una serie de fenómenos de la feminidad, ejemplos de lo que Lacan llamó la verdadera mujer, la loca, lo que se nombra como locura femenina.
M Duras tiene una pasión por la privación, por las locuras femeninas, si tenemos en cuenta para hablar de locura femenina lo que dice Lacan de las mujeres, son locas pero no todo locas, es decir son no-todas, no todas en el significante fálico. Tienen una relación con la falta en el Otro, con el S(/A), introduce entonces el goce femenino que tiene una dimensión de infinito, no localizado, sin tope (es la forma que tienen de suplir la ausencia de RS).
El término arrebato viene del siglo XIII, de la mística en tanto es una forma de éxtasis en la cual el alma se siente tomada por Dios, como si fuese una fuerza superior a la cual no se puede resistir, es la belleza de Dios que opera ahí.
Luego se ha utilizado este término para nombrar el estado de una persona transportada por la admiración o la alegría. En castellano arrebato refiere también a precipitación, furia , cólera.
El arrebato de Lol Vol Stein, novela de Marguerite Duras (1964)
La trama
El relato está hecho por Jacques Hold.
Lol tiene un novio, Michael Richardson y está por casarse con él cuando tiene lugar el baile de en T. Beach.
Durante la noche del baile otra mujer interviene: Ane- Marie Stretter. Esta mujer rapta al novio, M. Richardson y éste deja a Lol que cae en una crisis muy profunda.
Después Lol se casa y tiene tres hijos y lleva una vida feliz durante diez años.
Es entonces que vuelve a vivir al lugar de su infancia donde tuvo lugar el baile. Ahí encuentra a su amiga de la infancia Tatiana Karl que estuvo a su lado durante la escena del baile.
Descubre la relación entre Tatiana y su amante, Jacques Hold.
Lol recorre las calles en persecución de la pareja hasta encontrar el espacio en donde ella pueda disfrutar del espectáculo: La escena de amor la arrebata y cautivada por esta pareja de un hombre y una mujer que hacen el amor, se ubica en un campo junto al hotel en el cual la pareja tiene sus citas. Desde ese lugar puede ver la ventana de la habitación en donde se encuentran J H y T K.
J H descubre las maniobras de Lol y responde a sus esperas, hace el amor a Tatiana para satisfacer a Lol que los mira. Tatiana se da cuenta de eso y rompen la relación.
J.H quiere ayudar a Lol. Logra que le cuente la historia del baile y él con deseos de curarla, la lleva hasta el casino de T. Beach en donde tuvo lugar el baile. Con la idea de tratarla amándola, la conduce a una habitación en el hotel del casino.
Cuando Lol se quita el vestido y J H la toma en sus brazos para hacerle el amor, se desencadena la psicosis, Lol se pone a delirar.
La clínica del arrebato
En su conjunto, responde al estatuto del cuerpo en la psicosis y entra en la serie de las cuestiones abiertas por JAM a propósito de lo que él nombra como “biología lacaniana”. Es decir, tomar el estatuto del cuerpo situado[1][1] como el lazo entre el acontecimiento del cuerpo y el acontecimiento de significación para el sujeto[2][2]
Plantear esta clínica[3][3] da cuenta de lo que implica la transformación de la clínica cuando no se hace hincapié en el desencadenamiento ya que estas formas de la psicosis quedarían en la sombra. Tienen que ver con lo que Lacan despliega en el Se XI como la “dimensión psicótica” en referencia a la psicosis del niño.
En este texto de Lacan – el Homenaje a MD- se ve que hay una continuación del SE XI en donde completa lo que le falta con respecto a las psicosis desde el punto de vista de la mirada. Nos revela algo muy importante desde el punto de vista clínico: lo que Lacan llama el ser a tres y que se diferencia de la histeria.
Lol, una reflexión
Lol no es un caso clínico, no es tampoco un cuadro clínico. El arrebato como tal no es una estructura clínica. Sin embargo Lol es un momento de reflexión que continúa aún, porque nos permite esclarecer y situar las transformaciones de la clínica que no tienen como central al Ndel P y el desencadenamiento.
El acontecimiento
Pg.13- 18
Lacan sitúa el acontecimiento cuando Lol ve que su novio y otra mujer están arrebatados, (ahí sitúa JAM la experiencia de despersonalización). Se sigue la fase de suspenso, la detención.
Se enganchan entonces dos cosas:
1- Una mujer fatal le saca el novio y a partir de ahí hay una lesión al sistema simbólico, al Otro, se ve porque se dice que no puede encontrar las palabras, entonces franquea un límite y va más allá.
Se abre un abismo ahí en donde está esta falta –la palabra f alta- y viene un fantasma cuyo soporte es un vestido (“él había desvestido a la mujer fatal”...).
Es un soporte que aspira al sujeto y cambia su estatuto.
Lacan dice ”todo se detiene”, mostrando el valor estético del fantasma en la trama literaria.
Con esta operación el sujeto y el cuerpo se reemplazan mutuamente, se recubren, el vestido reemplaza al cuerpo.
2-Momento de articulación del sujeto a la mirada, es un momento estático.
1-Deambula por la vida, pg. 36-37
2-Instalación de otra escena en donde Lol mira a otros dos: Tatiana (su doble) y su amante. Entonces se las arregla para meterse en su cotidianeidad.
Aquí Lacan señala que no se trata de una repetición significante, dice que es un nudo que se cierra porque hay presencia de un objeto y así el goce se localiza, se trata de una recuperación de goce. Lol es vista desde la mirada, desde este ser a tres.
Esto se tiene que diferenciar del trio histérico.[x][10]
A diferencia de la histérica, que se indigna con lo que el hombre le muestra, por ejemplo que está con otra, Lol lo busca.
Se ve en Lol la imposibilidad de subjetivar la perdida, sólo aparece el grito.
Vemos que esta ficción se desarrolla sobre una ausencia de amor, pone en primer plano la ausencia de amor: lo que viene a completar esto es una serie de cuerpos que sostienen una armadura ficticia.
Para Lol es fundamental que el hombre desvista el cuerpo de Tatiana y lo presente en la ventana. Lol no tiene cuerpo y sólo así puede sostenerse. En cambio la histérica tiene un cuerpo a través de la otra mujer imaginaria.
Psicosis, la mirada
Recordemos que en el Se XI Lacan critica el abordaje fenomenológico de la relación al cuerpo.
Pone al ojo que mira como lugar del sujeto del conocimiento.
Lacan critica a los llamados errores de la percepción, dice “lo que predomina es la forma del cuerpo”.
Normalmente el sujeto ignora que el mundo lo mira. Lacan nos ilustra como se ubica el sujeto cuando tiene la impresión de que los objetos lo miran, cuando nos habla de la función de la mancha en el ejemplo de la lata de sardinas que lo mira desde el agua.
En la psicosis se da el sentimiento de ser visto por todos lados, porque no tiene el sostén de la imagen que lo hace olvidar que el mundo mira[4][4].
Lacan dice que Lol es la función de la mancha, el cuerpo es Tatiana y el hombre, J. Hold, es el falso sujeto, el falso ser, el hombre que piensa, que sueña, los otros no lo hacen.
Tenemos entonces el cuerpo como forma, como mancha. Esta novela nos muestra las relaciones complejas entre la desnudez, el cuerpo y la forma.
Recordemos que dice Lacan en el SE XI sobre la mancha.
La mancha está en el lugar del objeto. Justamente toma al cuadro y señala que está sacada del cuadro. El sujeto fascinado por la imagen se olvida de la mancha y en determinado momento es mirado por la mancha.[xi][11]
Lol es mancha, es toda mancha y su ser de mancha no está dividido.
Lacan señalará que hay 3 individuos pero hay un solo cuerpo: Lol, la mancha; Tatiana, el cuerpo y J H el que piensa.[5][5]
En las cadenas perversas de Sade puede encontrarse algo semejante, varios individuos y un solo cuerpo. Son estas escenas perversas en las que hay varias personas, pero, ¿dónde está el cuerpo que goza?, de esta forma aparece el cuerpo que falta.[xii][12]
Retomemos ¿Como interpretar lo que le ocurre a Lol?[6][6]
El núcleo del análisis del arrebato es el siguiente: Lol no tiene cuerpo[7][7].
De eso testimonia Tatiana, su amiga de la infancia, cuando dice, hablando de Lol cuando era chica: “Cuando nos hablaba, no estaba ahí”, lo que quiere decir, no estaba donde estaba su cuerpo. Pg.10
Tener un cuerpo quiere decir eso, quiere decir darle al cuerpo como objeto, su ropaje con la imagen, este objeto que constituye el cuerpo en tanto que objeto pulsional, i(a).
Esta articulación entre la imagen y lo que es cuerpo en tanto objeto pulsional se da por una operación que consiste en cubrir lo real del cuerpo por lo imaginario y supone la intervención de un tercer término tomado de lo simbólico, el significante fálico, que depende de la metáfora paterna.
Este nudo está en cuestión en el caso de Lol porque se desanuda.
Entonces el cuerpo como objeto real, no está cubierto por el vestido del cuerpo como imagen. Se encuentra ahora en la superficie del cuerpo identificado con la imagen del cuerpo.
Podemos ubicar lo que pasa en la neurosis: la imagen cubre el objeto como objeto pulsional.
En el caso de Lol, el objeto pulsional está en la superficie. Lacan dice hablando de la desnudez de Lol, “su desnudez estaba encima del vestido dándole su brillo”.
Por el lado de las neurosis, en el amor, el Otro recubre el sujeto con esta imagen de sí mismo y cuando el otro abandona al sujeto, el sujeto pierde esta imagen y sufre.
La cuestión que se plantea entonces es la siguiente: ”¿qué soy debajo de esta imagen?”. Porque en el amor desde el punto del Ideal, el Otro me da una imagen, la imagen amada que cubre la realidad del cuerpo, como ‘a’. Cuando el amor desaparece, el sujeto se queda con su realidad sin ningún valor y sufre, dice : ”no soy nada”. En la pérdida de amor el sujeto queda reducido a su ser de desecho.
En el caso de Lol, cuando pierde el amor de M Richardson, su novio, pierde su imagen pero al mismo tiempo pierde su cuerpo.
La imagen se va pero con el cuerpo.
Este es el primer sentido del arrebato, cuando Anne- Marie Stretter, la otra mujer, le roba su imagen también le roba el cuerpo.
Se trata entonces un robo del cuerpo que es un robo del ser.
En el tiempo siguiente, Lol intenta recuperar su cuerpo y va a robar el cuerpo que J. Hold da a Tatiana cuando la ama. Es el segundo sentido del arrebato, cuando Lol se introduce en el espectáculo de las escenas de amor, Lol toma su cuerpo de Tatiana.
El segundo momento de la clínica de Lol es el del desencadenamiento de la psicosis. La psicosis se desencadena cuando se deshace el nudo del “ser a tres”. Eso ocurre cuando J. Hold quiere curar a Lol.
Lacan saca una lección clínica de este incidente.
J. Hold atormenta a Lol con un cuidado demasiado próximo y es por lo que Lol se vuelve loca.
Más adelante en el texto señala “el ser comprendida no le conviene a Lol” porque no se salva del arrebato.
Lacan critica a los analistas que se sitúan en el nivel del cuidado y quieren comprender al sujeto, lo que los lleva a la reducción del sujeto a una dimensión imaginaria y al desconocimiento de la función del objeto ‘a’, produciendo el desencadenamiento de los fenómenos clínicos de la psicosis.
Hay aquí también una crítica a las psicoterapias.
Luís
Luís de 27 años tiene una trisomía[xiii][13]. Asiste a una institución en donde se realiza un taller “psicosensorial” destinado suavizar ‘el tocar’, mas dócil la pulsión. Además participa en un taller de psicodrama.
Pero Luís entra en pánico cuando tiene que tocar a su semejante.
Al poco tiempo se enamora de una de las talleristas, lo comenta a todos y el tema se convierte en una obsesión.
ES calmo, pero presenta declaraciones de amor y miradas fulgurantes que incomodan a su entorno, su discurso es erotomaníaco, dice: ‘estoy enamorado’ : “la cuida, la ama, la vigila”, dice: “ella me ama, voy a vivir como un enamorado”.
La exigencia de amor
Se trata del trabajo en departamentos supervisados (adop) sostenidos por la práctica entre varios. El caso lo presenta el coordinador del equipo, quien se encuentra ante una exigencia de amor, el sujeto no dice que el coordinador lo ama, sino que la Sra. C. dice:
‘O es mi papa o me suicido’. ‘De todas formas yo gano, porque cuando escuche el anuncio de mi muerte, sé que durante dos segundos, yo lo penetraré y usted me penetrará’.
Es la idea de un coito post-morten y tiene como condición que el coordinador dude de haber actuado bien en el instante del anuncio de la desaparición de la Sra. C.
Aquí la certeza no es que el coordinador la ame, sino que la certeza es que esa es la única salida que hay: que él la ame.
En este caso no es el amor como respuesta a la NRS.
No es tampoco una erotomanía.
No es Schreber tomado como objeto del goce sexual de Dios.
Es una erotomanía de transferencia
Este caso muestra la necesidad de la práctica entre varios, en donde se preservó el lugar de un miembro del equipo tratante en posición de exterioridad, la psiquiatra, que pudo indicar que el coordinador tenía que reducir las horas y ocuparse de otras tareas, viéndolo la paciente sólo en caso excepcional.
Fue necesario mantener una posición de no de s.s.s sino de s.s. no gozar.
Se trata de vaciar de goce el lugar del Otro -ese lugar en el cual el sujeto nos ubica- , para no dejarnos atrapar por el goce al cual él quiere llevarnos. La idea es presentificar un Otro al cual le está prohibido gozar para que pueda hacer uso de ese lugar vacío.
Hacer pasar el goce al semblante.
La erotomanía como modo de tratamiento del Otro
La lectora
Veamos como se las arregla otro sujeto:
Se trata de un paciente paranoico que es atendido en el consultorio.
Rápidamente se instala una transferencia erotomaníaca.
Este paciente escribe ,desde hace mucho tiempo.
Es así como durante el tratamiento, inventa en sus escritos un personaje imaginario que llama ‘la lectora’.
Dice que es el doble imaginario de su psicóloga y es sobre este personaje que él hace soportar la transferencia.
Primero son escritos eróticos, después son mas platónicos y bajo distintas formas: tiene un marido que le da varios hijos y con un trabajo, etc.
Todas estas historias son un intento de articular el lazo transferencial.
El repite todo el tiempo: “por favor Dra. comprenda que no es Ud. , no se trata de usted”.
La invención de este personaje es un verdadero hallazgo que le permite hacer soportable la relación transferencial.
La transferencia erotomaníaca es una modalidad corriente de la transferencia psicótica.
Se presenta a menudo por manifestaciones amorosas excesivas viniendo del sujeto o del otro.
Pero nunca hay que olvidar que en sus interpretaciones el sujeto vive su ser como objeto de la voluntad del Otro.
Estas manifestaciones amorosas son un tratamiento del encuentro del goce del Otro y de su voluntad que lo deja sin voz o sin palabras.
Rosenfeld
Herbert Rosenfeld en Estados psicóticos, nos muestra otro tipo de trabajo con la psicosis. Este psicoanalista kleiniano nos presenta toda una serie de casos que ilustran el manejo de la transferencia según la teoría kleiniana. Ahí el analista tiene que tratar de “movilizar la capacidad del paciente de sentir amor, la depresión y la culpabilidad. Si este análisis es exitoso, el clivaje entre el amor y el odio disminuye y así pueden ser vividos como dirigidos hacia el analista como un solo objeto”
Pero veremos que al no tener en cuenta el límite de la forclusión, Rosenfeld se ve en la imposibilidad de hacer advenir el deseo que jamás ha sido simbolizado.
La paciente realiza una serie de actings outs que llevan a Rosenfeld a elaborar una teoría en donde estos son necesarios para la cura.
Leer Rosenfeld 247 “Una investigación sobre la necesidad del actino out en los pacientes neuróticos y psicóticos durante el análisis (1964)
En la orientación lacaniana lo real que esta en juego es cernido, el goce que condensa es identificado y reducido, pero no es interpretado, ya que constituye el último tope que el sentido no puede reabsorber.
La estructura no se corrige, pero el sujeto adquiere un saber hacer con eso que él reconoce como su característica.
Las coordenadas de lo real son particulares y ninguna intención de normalizar la sexualidad puede reglarla, toda tentativa que vaya en ese sentido opera un forzamiento que produce acting aout.
La sexualidad y el amor están para cada uno anudados de manera singular y tomarlo en serio permite hacer lisible la modalidad por donde ese anudamiento se produce o falla.
¿Que tratamiento para ese goce no interpretable?
La cura se apoya en el deseo del analista que permite una metonimia de las significaciones en contra la fijación de la muerte.
El tratamiento se apoya en la capacidad creadora del psicótico, en su búsqueda de un menos, de la posibilidad de alojar el exceso de ser.
De ahí la importancia de los dispositivos clínicos que sean abiertos y sensibles al poder creativo (no nos referimos a lo artístico) del sujeto.
Señalemos una vez mas que es el llamado ‘deseo del analista’ (que es una determinada posición) lo que lleva al sujeto a producir algo nuevo, algo que escapa a la determinación significante y pueda funcionar como síntoma, como suplencia.[xiv][14]
Es importante relativizar la noción de desencadenamiento en beneficio del concepto de desconexiones sucesivas[xv][15].
Señalar las modalidades de adaptación de la estructura psicótica a la vida cotidiana.
Recordatorio freudiano: el delirio es una tentativa de curación.
Recordatorio lacaniano: no hay falta de un lado (falta en lo simbólico) sin plus del otro: invención psicótica, lo que implica un “saber arreglárselas”, que incluye al objeto ‘a’ que no está correlacionado a la castración.
[1][1] JAM, 26 de mayo 99
[2][2] Gueguen, trabajo de Rennes, pg 127
[3][3] Journée du ravissemnt, Sec. Clinique, Paris, 23 de junio 2001
[4][4] JAM, Mostración en Premontré, “Sonno siempre vista”
[5][5] J. Lacan, Hommage fait a Marguerite Duras, A Ecrits
[6][6] Pierre Naveau, La folie de Lol, La cause Freudienne 55
[7][7] Jean-Lous Gault, Dos estatutos del síntoma en Lazos Nª5
[i][1] S. Freud, Puntualizaciones ….caso de paranoia (Schreber), pg 56
[ii][2] J-A Miller, La ternura de los terroristas
[iii][3] Idem , pg 58
Bibliografía
Freud, El caso Schreber
Lacan, El seminario III, amor muerto 287, eros del psicótico 288, 289.
S. Tendlarz, El caso Aimeé
Fabian Grasser, el amor al delirio
J-A Miller, Los laberintos del amor :LMensuel 109
Lacan, El arrebato del Lol v. Stein
J-A Miller, Curso
Lacan Se XX, Aun
Conversación: la pareja y el amor
Freud, Manuscrito H, carta a Fliess, 24-1-85 ( aman el delirio como a si mismos, este es el secreto de la paranoia)
J-A Miller: Una repartición sexual, RCF, 40
Freud, Sobre algunos mecanismos neuróticos en los celos, 1922. proceso paranoico, homosexualidad, identificación anterior a la madre, al los hermanos.
E. laurent, RCF 23, pg 44
[iv][4] El amor en las Psicosis, Campo Freudiano. Paidos.
[v][5] Silvia Tendlarz, Aimee con lacan, pg 61, Ed. lugar
[vi][6] El amor en las psicosis, J. Borie, pg. 13
[vii][7] Idem, Lucía D’Angelo, pg 131
[viii][8] Idem, ver 135
[ix][9] J. LACAN, Seminario III, Las psicosis, Paidos.
[x][10] TRio histerico:Con respecto a la Histeria. Si nos apoyamos en el estadio del espejo, el sujeto femenino presenta una dificultad en la identificación a su cuerpo : en la histeria aparecen los despedazamientos, la despersonalización, la indiferencia en su cuerpo manifestada a veces como indiferencia al dolor o a los signos de enfermedad, por oposición se puede manifestar en el ser muy cuidadosa de su cuerpo, nos encontramos con la aspiración por otras mujeres, la fascinación.
Lacan nos ha señalado como en la histeria hay un trío que se compone por el hombre de paja y dos mujeres.
Este trío está centrado en i(a), en la imagen del cuerpo en donde el sujeto completa su falta por una imagen del cuerpo de la otra mujer.
[xi][11] J-L Gault, El síntoma en las psicosis, Lazos Nº
[xii][12] Eric laurent, en el curso de J-A Miller
[xiii][13] Cuarto nª 78, pg.26
[xiv][14] G. Dessal, idem. Paidos
[xv][15] Idem, Marco Focchi, ver pg. 87
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