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Presentación del libro
"Revista lacaniana de psicoanálsis Nº 4 "
Varios autores

Por María del Carmen Arias

Una fantasía
En esta noche de presentaciones de Biblioteca ,nuestra invitada es  la Revista Lacaniana Nº 3,elijo referirme a solo uno de los artículos que encontraran en ella,se trata de Una Fantasia de Jacques Alain Miller
Miller en este artículo va a desarrollar una serie de temas conceptuales y de la clínica actual que por su riqueza y complejidad no podrían ser abordados en su totalidad en esta presentación.
Invito a que la lean ya que resulta iluminador respecto a la última enseñanza de Lacan. Además permite pensar el futuro del psicoanálisis desde una perspectiva distinta a la de Freud ubicando y caracterizando las distintas épocas en que cada uno de ellos despliega su enseñanza y su práctica.
Voy a puntuar algunas cuestiones alrededor de estas dos épocas del psicoanálisis: el freudiano y el lacaniano que permiten pensar el origen y la actualidad respectivamente.
 
Freud y la moral civilizada
En la época victoriana la moral civilizada daba una brújula porque inhibía.
Se podría hablar de una “crueldad moral” que quizás respondía como formación reactiva a un proceso en marcha desde hacía tiempo.
El efecto era una barrera contra el goce. Respecto a este tema Miller toma como referencia un artículo de Freud de 1908 “La moral sexual cultural y la nerviosidad moderna”.
En ese artículo aparecen varios observadores de la época que afirman que el crecimiento de la enfermedad nerviosa puede ser visto como un fenómeno social. Como ven está en juego la influencia de la época que nos recuerda mucho a la actual. Freud al comienzo del artículo cita a todos ellos para luego dejarlos totalmente de lado y destacar un único factor determinante: la exigencia monogámica. El goce sólo es permitido en el matrimonio monogámico.
Freud va a aislar y circunscribir a lo neurotizante como “el esfuerzo para hacer evitar la relación sexual junto con el sacrificio de goce que eso comporta.
Podemos ubicar al psicoanálisis, su surgimiento, como forma de responder a un malestar de la civilización, una civilización que frena, inhibe y reprime el goce para hacer existir la relación sexual entre hombres y mujeres a partir del matrimonio monogámico, apoyándose en la religión.
La práctica freudiana intenta abrir la vía de una liberación del goce que está presente detrás de la crueldad moral.
Esto apunta ya a la transformación que va a hacer Lacan en su última enseñanza cuando plantea que la sexualidad agujerea el saber en lo real.
   
Nuestra civilización como inmoral
Miller ubica algo actual: los sujetos contemporáneos son desinhibidos, están desamparados, sin brújula, desorientados.
Si nos detenemos en estos términos decimos que en nuestra sociedad no hay una inhibición que actúe contra el goce sino que por el contrario todo parece estar permitido y se pierde la línea divisoria entre lo público y lo privado. Gente que cuenta en sus autobiografías toda su intimidad y secretos, programas de TV que intentan mostrar todo pasando a valorarse este aspecto de tal manera que promueve un empuje al goce.
Si en la sociedad antigua había que ocuparse del esclavo, actualmente surge el desamparo organizado frente al imperativo de rentabilidad propio del régimen capitalista que genera la angustia frente a dicho desamparo y la falta de recursos.
Respecto a la desorientación de los sujetos, Miller en “El A que no existe…” afirma que hoy nos encontramos frente a un eclipse del Ideal que se traduce en la crisis contemporánea de la identificación, de donde surge un sujeto sin referencias.
Esto puede escribirse a >I indicando el predominio de a sobre el Ideal (del goce sobre el Ideal).
En el Desencanto del Psicoanálisis se refiere luego a lo que algunos sociólogos leen como patología de la desorientación, como consecuencia de la forma que actualmente nos llega el significante, ya no de una manera organizada, sino en fragmentos discontinuos, por ejemplo bajo la forma de cierto tipo de información, a la manera de la sobredosis o el bombardeo.
Es así que ante la desorientación y la dificultad de lo colectivo, los sujetos buscan “zonas de certeza restringidas” (burbujas de certeza) que le dan esas referencias en pequeña escala para poder restituir un dominio a costa de una especialización extrema (Ej.: efecto OTAKV; información en Internet ADDH).
Posteriormente Miller en su artículo (Una Fantasía) se pregunta ¿desde cuándo estamos sin brújula, desorientados y toma como eje dos metáforas?

1-  Quizás estamos desorientados desde que la práctica de la agricultura, que no es la muestra, cedió el lugar dominante en nuestras sociedades a la industria.
La civilización agrícola es la que encuentra sus referencias en la naturaleza, en el cielo, en el ciclo invariable de las estaciones. Con el avance de la industria esto se fue barriendo progresivamente y se produjo una multiplicación de los artificios. Podríamos pensarlo como el avance de la técnica y sus consecuencias.
Miller enuncia: quizás todo el mal provenga de ahí, ya que, la metáfora de la agricultura por la industria desorienta.

2-  Actualmente constatamos que lo real devora la naturaleza, la remplaza y prolifera. Esta es la segunda metáfora: la de la naturaleza por lo real. Podríamos pensarlo como el avance de la ciencia y sus consecuencias (Ej.: fertilidad asistida, clonación, genoma humano).

Prosiguiendo con su fantasía se pregunta: ¿Es que nosotros estamos sin ninguna brújula? Avanza en su intento de dar una respuesta refiriéndose a una frase de Lacan de Televisión que a él mismo le sirvió de brújula en el curso “El A que no existe…”.
En esa frase se señala “El ascenso al cenit social del objeto a”. Siguiendo con la metáfora de la agricultura podemos pensar que esta frase sirve como brújula porque señala que se ha tocado el cielo antiguo, inmóvil, de cambios lentos, de la sociedad agrícola y se ha levantado un nuevo astro en el cielo social.
Es el objeto a que va hacia lo sin medida, siguiendo un ciclo que no es el de las estaciones sino un ciclo de renovación acelerada.
Entonces, este objeto a ¿No sería la brújula de la civilización actual? ¿No tendría en nuestra civilización un lugar dominante?
A partir de esta fórmula una hipótesis: “Este objeto se impone al sujeto sin brújula, lo invita a atravesar las inhibiciones. (a→S).
Tenemos entonces dos términos que se enlazan de una manera particular: el sujeto sin brújula, desorientado y el objeto a donde el plus de gozar (a) comanda a S.
El plus de gozar que domina es un estado del cuerpo propio y como tal es asexuado (Ej.: película “Eros”). No hay lazo con el A, hay dificultades para el amor.
Si la letra S es la misma que la de sexo podemos decir que S vendría a decir no hay relación sexual como algo evidente.
El a no comanda un “eso anda” sino un “eso falla” en el orden sexual.
Esto produce la desesperación de los religiosos, el sexo los desespera en la medida en que frena la ascensión de la religión.
Ya que la religión se apoya en la naturaleza debe enfrentarse con lo real (sexo sin reproducción, reproducción sin sexo) y con la ascensión del objeto a.
La práctica también se las tiene que ver con las consecuencias de a→S que pueden llegar a ser sentidas como una catástrofe.
Miller nos dice: “La dictadura del plus de gozar devasta la naturaleza, hace estallar el matrimonio, dispersa la familia y modifica los cuerpos no sólo por la cirugía estética o la dieta sino que puede llegar hasta una cirugía y una intervención sobre el cuerpo mucho más profunda.
Ahora que se descifró el genoma se podrá avanzar en el camino de los que algunos llaman poshumanidad.
La relación de los dos sexos entre sí se volverá cada vez más imposible y el uno totalmente solo será el estándar pos humano”.
Frente a esta realidad miller ubica tres posiciones que tratan de remediarlo a su manera tratando de imponer nuevamente el orden perdido.

1-  Pasar a los sujetos sin brújula los significantes amos de la tradición. Se trata de una práctica reaccionaria del psicoanálisis que exalta el orden simbólico vehiculizado por la tradición.
Son los fundamentalistas freudianos que pretenden reconstituir artificialmente el inconsciente de papá. Volver al pasado.

2-  Posición pasatista. Pensar “no pasa nada, el inconsciente es eterno”. Se tiende a la consolidación de un refugio imaginario y se reside en un eterno presente.

3-  Posición progresista. Intentar poner al psicoanálisis al paso del progreso de la ciencia y de las falsas ciencias.
Así como Lacan prosiguió a una traducción lógico-lingüística de la meta psicología de Freud para volver a darle aliento, hoy se trataría de dar una traducción neurocognitivista a la meta psicología. ¡Se juzgará por los resultados! Dice Miller.
Estas tres posiciones dan lugar a prácticas de sugestión que sostienen “eso marcha”.

4-  La práctica lacaniana. Lo que la distingue de las anteriores es el principio “eso falla”. Se trata de una falla en el orden sexual: a→S.
No hay saber respecto a la relación sexual que la haga marchar y sostenerse sin falla como algunos creyeron al imponer el matrimonio monogámico.
Se comprueba que lo que hay es goce que puede enlazarse al otro por medio del amor, pero hoy sabemos que el amor está devaluado y predomina el goce auto erótico.

La fantasía
Lacan no dudó en plantear que el discurso amo es el discurso social, el discurso de la civilización que prevaleció desde la antigüedad y que tiene la misma estructura que el discurso del inconsciente.
Antiguamente el discurso del analista era el analizador del discurso del inconsciente, del discurso amo. Es decir, era su reverso.                                                                                   .
Por ejemplo si la civilización reprimía el psicoanálisis levantaba la represión.
Había una potencia de la interpretación analítica que resultaba subversiva para el sujeto y que además ejercía sus efectos sobre la civilización y los fenómenos sociales.
Miller prosigue con su fantasía y dice: “si mi fantasía es verdad, hoy el discurso de la civilización ya no es el reverso sino el éxito del psicoanálisis, ya no se trata de una relación de reverso y anverso sino más bien de una relación de convergencia. Cada uno de los cuatro términos permanece en disyunción con los otros. Por un lado gobierna el plus de gozar, el sujeto trabaja, las identificaciones caen reemplazadas por la evaluación homogénea de las capacidades, mientras el saber se activa para mentir y también sin duda para progresar.
Hay que destacar que en nuestra civilización estos elementos están dispersos y no se ordenan en un discurso.


 

 

 
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