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"Del
Cuatro y del Más-Uno"
Claude Duprat
El
11 de Marzo de 1980, en su seminario, el doctor Lacan había
vuelto a poner el acento en el cartel, señalando su
importancia crucial para el trabajo en una Escuela de analistas.
Aprovechando las lecciones de la experiencia, Jacques Lacan
afinaba, para nosotros, la formalización del cartel
haciendo hincapié en los dos primeros puntos de su
articulación:
1) "Cuatro se eligen para llevar a cabo un trabajo que
debe tener su producto. Producto propio de cada uno y no colectivo."
2) "La conjunción de los cuatro se hace alrededor
de un Más-Uno , que, si es cualquiera, debe ser alguien.
Con la carga para él de velar por los efectos internos
de la empresa, y de provocar la elaboracón".
Más una
Lacan
pasa, en esta fecha, de la más-una persona en relación
a tres o cinco, al más-uno en relación a cuatro,
en este aspecto, es justo recordar que, desde el Acta de Fundación
de la E.F.P, del 21 de junio de 1964, Jacques Lacan invitaba
a trabajar en el marco de grupos pequeños cuya justa
medida, escribía, era cuatro personas más-una,
la tipografía llamaba la atención sobre esta
más-una persona a quien era confiado el cargo "de
la selección, de la discusión y del fin a reservar
al trabajo de cada uno". En la Nota adjunta a su Acta
de fundación es donde daba el nombre de cartel a cada
grupo que se compusiera de tres personas al menos, cinco como
máximo, más-una.
En Abril de 1975, con ocasión de las primera jornadas
de los carteles de la E.F:P, el doctor Lacan remarcaba que
había en el cartel un número mínimo que
enunciaba ser el número cuatro, resultante de lo que
había dicho "tres personas más-una".
Añadía, que no había osado ir más
lejos de cinco, lo que, sumada una más persona, hacían
seis, y consideraba que tenía que justificar porqué
el cartel debía ir de cuatro a seis.
Por eso convenía, según él, rendir cuentas,
en principio, de este número mínimo-cuatro-
exigible, y resultante, recordémoslo, de la operación
tres más una ( 3 + 1 ).
El 7 de octubre de 1973, en su Introducción a la edición
alemana de los Escritos (cf. Scilicet nº5) escribía
Lacan a propósito de los números: "Pero
por otra parte hasta 4, hasta 5 quizás, vayamos hasta
6 máximo, los números que son de lo real aunque
cifrado tienen un sentido, el cual denuncia su función
de goce sexual. Este sentido no tiene nada que ver con su
función de real pero da una idea sobre lo que puede
dar cuenta de la entrada de lo real en el mundo del "ser"
hablante (entendiendo que toma su ser de la palabra). Sospechamos
que la palabra tiene la misma di-mensión (Dit-mensión)
gracias a lo cual el único real que no puede inscribirse
es la correlación sexual." El mismo año,
en su artículo titulado......O peor, Lacan avanzaba:
"Es suficiente saber contar hasta 4, el 4 en el que convergen
las tres grandes operaciones numéricas, 2 y 2, 2 veces
2, 2 potencia de 2. El Uno por tanto,que sitúo en la
no-relación no forma parte de este 4, justamente por
formar sólo su conjunto."
El Nudo Borromeo (3 + 1)
Durante
las jornadas de los carteles de 1975, Lacan insistía
en el hecho de que el fundamento de la estructura numérica
del cartel tenía razones teóricas muy profundas
y que tenían la más estrecha relación
con la articulación del nudo borromeo R.S.I.
El nudo borromeo es tal que tres, es el mínimo. Si
de los tres anillos se separa uno, se encuentran libres los
tres. El nudo borromeo, sea el que sea, tiene por límite
el número 3 y es del 3 que siempre llevará la
marca (R.S.I, 10 de diciembre de 1974). Por otra parte, de
la sucesión de los números enteros, 1 y 2 están
separados y algo comienza en 3 que incluye todos los números,
tantos como sean enumerables. Si es el ejemplo de la lengua
donde el tres no se enuncia e insiste, aún podría,
como número, interrogarla en relación a los
tres registros lacanianos teniendo en cuenta su anudamiento.
Del nudo borromeo de tres Lacan nos dice que es lo real y
que lo real aporta el elemento que puede conseguir tener unidos
lo imaginario y lo simbólico. El número tres
mostrándose como lo que es, como lo real, a saber,
lo imposible (R.S.I., 13 de mayo de 1975). Y, en su último
seminario, el de Caracas, en 1980, el doctor Lacan evocará
la función de al-menos-tres a propósito de la
consistencia que anuda los otros dos redondeles liberados.
Sin embargo, el nudo borromeo, más allá de la
cuestión del tres, también pone en evidencia
la función del más-uno. Es así que, en
las jornadas de Abril de 1975, precisa Lacan: "El X +
1 es lo que define el nudo borromeo a partir de que al retirar
este 1, que en el nudo es cualquiera, se obtiene la individualización
completa, es decir, lo que queda, a saber, que de la X en
cuestión no hay más que el uno por uno".
La supresión del más-uno entraña que
no hay ya serie, es una hechura totalmente material, dice
Lacan, hacer notar que este Uno no es número, aunque
la sucesión de los números esté hecha
de unos(R.S.I, 14 de enero de 1975.).
La Nominación
Por
el más-uno se opera el siguiente paso en el que, para
rendir cuenta de la estructura, Lacan pasa del tres al cuatro.
El 15 de Abril de 1975, en el marco del seminario R.S.I, enuncia:
"El inicio de todo nudo social se constituye de la no-relación
sexual como agujero, no dos, al menos tres. Incluso si ustedes
sólo son tres eso hará cuatro, de donde mi expresión
más-uno. De tres consistencias no se sabe nunca cual
es real. El cuatro es lo que, por este doble bucle, soporta
lo simbólico por l que está hecho, a saber,
el Nombre del Padre. La nominación es lo único
de lo que estamos seguros que haga agujero".
Así, la nominación forma el cuarto término.
El cuatro, a la vez, da consistencia al lazo de los otros
tres y hace posible su desunión. Un cuarto término
es necesario para que se anude lo simbólico a lo imaginario
y a lo real en tanto que lo simbólico no es el único
en tener el privilegio de los Nombres-del Padre.
Es en su lección del 13 de mayo de 1975, Lacan distingue
tres tipos de nominación: nominación de lo real
como angustia, nominación de lo imaginario como inhibición
y nominación de lo simbólico como síntoma.
Una nominación limitada a lo simbólico, incluso
si es simbólica, ¿es suficiente para soportar
la función del Nombre-del Padre? ¿Es el Padre
el que da su nombre a las cosas o debe ser interrogado a nivel
de lo real?.
Tal es la interrogación crucial evocada entonces por
el doctor Lacan. Notemos de paso que la misma palabra cartel
evoca el número cuatro por su resonancia significante
y recordemos que los egiptólogos llaman cartela o cartel
a un signo oval representando un bucle de cuerda anudado en
un extremo y que contiene el nombre de los faraones.
El cartel (4 + 1)
Si
Lacan, en 1975, pone tres y añade el más-uno
y cuenta cuatro, en 1980, aísla el matema 4 + 1 y subraya
el cuatro a nivel de las X que se eligen y cuya conjunción
se opera alrededor de un más-uno. En el primer tiempo
de la constitución de un cartel de estructura 4 + 1,
cuatro se eligen. Esta elección mutua, en la que lo
imaginario está en primer plano, se revela como ese
pegamento necesario para ponerse en camino, Sin embargo, que
cada uno de los cuatro nombre y elabore un tema de trabajo
aporta un contrapeso de orden simbólico que testimonia
de la transferencia de trabajo ya en escena.
En un segundo tiempo ocurre la elección de un más-uno
por los cuatro y, para el más-uno, la recepción
de una demanda. El momento de la elección del más-uno
y el de la demanda que le es dirigida son fases importantes
en las que ya pueden ocurrir un conflicto y una crisis de
trabajo. Por lo tanto, el más-uno, cualquiera dice
Lacan, no es ni un líder, ni un amo y tiene, desde
el principio, una función de mediación simbólica.
Eco del grupo, acaba allí como conjunto vacío
y no forma parte de los cuatros ya que sólo forma el
conjunto.
En un tercer tiempo, después de un año o dos
de trabajo del cartel, cuando llega el instante de concluir,
el más-uno hace la incisión que permite la permutación
y que remedia el efecto de adhesión. El más-uno
tiene una función compleja en los aspectos paradojales.
Objeto de una demanda y de una nominación iniciales,
el más-uno deviene el significante que representa al
grupo cerca del psicoanálisis al mismo tiempo que facilita,
para cada uno de los cuatro, una identificación tal
que cada uno se imagina, como él, tener que responder
del grupo. Señala que hay anudamiento de los cuatro,
que el anudamiento ya está hecho. Indicando el lugar
de lo simbólico que hace agujero, ocupando la posición
de gran Otro como eco del grupo, en el de el conjunto vacío,
el más-uno no es menos que alguien del que Lacan evoca
la presencia concreta como necesaria a su función en
el cartel. Sin identificarse al sujeto supuesto saber, vela
por favorecer la transferencia de trabajo en escena en su
elaboración del producto propio de cada uno, que soportará
el ardor de la crítica interna y externa. Limitando
los efectos imaginarios inherentes al grupo puede, en la perspectiva
de un futuro clínico de los carteles, invitar a cernir
el real mismo del grupo.
La dialéctica del grupo y del discurso
Si
el psicoanálisis pone el acento en lo particular, queda
que ha de hacer en el inconciente y en lo real. A la verdad
como lugar se opone el saber que es un lazo. Para promover
el discurso tal como Lacan lo definió, la Escuela de
la Causa freudiana da al cartel la función crucial
de facilitar la dialéctica del grupo y del discurso,
dialéctica posible por el hecho de que el inconsciente
está estructurado como un lenguaje. Pero el inconsciente
también es contable, saber contar, contar hasta cuatro,
cinco y quizás hasta seis. En cuanto a lo real, su
principio mismo necesita el número con lo que vehicula
de real.
Que, en el cartel, el grupo sea pequeño es esencial
porque, más allá de cierto umbral, sólo
hay la confusión de la multitud. Que haya la estructura
numérica 4 + 1, en referencia a la teoría de
los conjuntos y al nudo borromeo, así como a la experiencia
del inconsciente y de lo real, merece ser tomado en serio.
Es a este precio que los efectos de discurso pueden advenir
y tranportarla sobre la obscenidad imaginaria. Si es exacto
que es suficiente saber contar hasta cuatro y que el Uno está
excluído excepto para hacer el conjunto, el matema
4 + 1 del cartel encuentra su pertinencia. Es suficiente,
para no pervertir en lo religioso, exponerlo a la prueba de
los hechos. Apostamos a que cada uno se consagrará
a ello.
Publicado
en Analytica, volumen 32. Traducción: Juan Enrique
Cardona
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