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"La
Puerta del Cartel"
Miguel Bassols
"Que
nadie entre aquí sin haber entrado en un cartel",
podría ser un cartel para colgar en la puerta de la
Escuela, al estilo de aquél que se leía al entrar
en la Academia de Platón: "Que nadie entre sin
saber geometría".
El Cartel es el principio de la Escuela, la disciplina propuesta
por Lacan para articular la actividad del grupo con el trabajo
particular de cada uno- su experiencia de lectura e investigación,
su recorrido en el saber a partir de lo que no se sabe, su
invención, también, cuando se da. Si el título
con que se nombra el cartel ( su tema) es común, el
producto es particular de cada uno y se ofrece al control
de la Escuela como un modo de hacer avanzar el psicoanálisis.
¿Así, de buenas a primeras, cualquier recién
llegado puede hacer avanzar el psicoanálisis?. Sí,
esa es, de entrada, la apuesta de la Escuela cuando no se
define como una "escuela de psicoanalistas y candidatos"
sino de trabajadores, cuando no deja a quien se dirije a ella
en la posición de pedigueño, a la espera de
iniciarse en un saber supuesto, sino que hace de ese saber
supuesto el principio de una transferencia d trabajo, cuando
hace de otros saberes que no son los del psicoanálisis
una razón para interrogar a éste.
El cartel es entonces, para cada uno, la primera implicación
en la Escuela. Tiene una estructura que privilegia el efecto
de serie sobre el del grupo analítico y nombra, así,
el real en el que éste se funda. La lógica que
Lacan le dio- cuatro más uno- lo hace funcionar al
estilo de un conjunto de Russell: el más-uno debe encarnar
la paradoja de dar coherencia al grupo y, a la vez, de descompletarlo,
de restarse a lo que haría de él unidad, ideal
de saber., debe provocar la elaboración de saber para
cada uno de sus miembros- él también es un miembro
más-, manteniendo la continuidad del grupo, y debe
a la vez indicar su disolución cuando sea preciso,
es así el testimonio de la inconsistencia del grupo,
el operador que lo destina a una permutación con otros
miembros de la Escuela en un tiempo previsto ( cada año
como mínimo, cada dos como máximo).
El cartel tiene una historia en la enseñanza de Lacan.
Pensado desde el principio como el"órgano Base"
de la Escuela, viene a ser su fenómeno elemental, la
hoja que debe dar la estructura de la planta. En 19644, en
el Acto de fundación de la EFP, Lacan habla ya de una
"elaboración sostenida en un pequeño grupo",
anticipación de lo que será el cartel.
En 1981 volverá a tomarlo como el "órgano
base" de la nueva experiencia: cuatro escogen a un Más-Uno
cuya función es de selección temática,
de discusión y de dar una destinación al trabajo
de cada uno.
Llama la atención que, en varios momentos, Lacan sitúe
el cartel como forma de entrada en la Escuela. Alguien puede
incluso ser admitido en ella en el momento en que participa
en un cartel. No es condición "sine qua non",
pero sí más que aconsejable: se trata de entrar
por un trabajo, no por un atributo de ser. Por otra parte,
se hace manifiesto así que el dispositivo del cartel
es impensable fuera de la Escuela, que debe ser la destinataria
del producto de cada uno.
Bonita forma de recibir a la gente. Uno llama a la puerta
de la Escuela con la aldaba de "del quiero ser...",
otro con la del "quiero estar..." otro aún
con la del "quiero tener..", cada uno lleva una
aldaba distinta en el bolsillo que hace particular su demanda.
Y la Escuela responde con otra aldaba, esa igual para todos
y cada uno: la aldaba del trabajo en un cartel, que llama
al deseo de saber. Este deseo, conviene saberlo de entrada,
no es obvio para el psicoanálisis: hay que exponerlo,
ponerlo a prueba, cultivar sus impasses y someterlo a la crítica
que otros puedan ejercer.
Es que, por lo que respecta al saber que más importa,
la Escuela no será nunca un lugar turístico.
El mecanismo de su puerta es del sistema "Pecci- Blount"
(el del grabado de la página 8 del primer número
de Uno por Uno), que sólo se abre para volver a cerrarse,
además, el único medio para que se entreabra
es llamar desde el interior.
Y, entonces, ¿Cómo entrar? Y...... llamando
desde el interior: desde el Cartel.
Publicado
en Uno por Uno Nº 11
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