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11. La miel del psicoanálisis
Raúl Vera Barros

El enjambre
Lacan promueve un nuevo lazo para formar analistas. La razón, inherente al psicoanálisis mismo (1) , es que sólo puede enseñarse de uno a uno.
Confía en los carteles como vías de esa transmisión, que llama transferencia de trabajo (2) . En ellos alguien se responsabiliza de la función de la división subjetiva. El más-uno no encarna el objeto a, agente en el discurso de la histeria, en tanto el agalma está en lo que Lacan sabía. Tampoco encarna el lugar de sujeto. Le corresponde insertar el efecto sujeto en el cartel.
Miller evoca a von Frisch y las abejas para decir que el essaim (homofónico de S1) está bien formado cuando cada miembro del cartel trabaja a partir de sus insignias, y no de su falta en ser. Cada miembro tendrá estatuto de S1, de significante amo puesto al trabajo, como él mismo, y pondrá en juego sus rasgos de identificación con la atribución de saber a Lacan.
Es un trabajo de elaboración colectiva, pero que tiene como destino una ganancia de saber de cada uno, un producto que se expone.

La miel del discurso histérico
En Televisión (3) Lacan alude a la "casi" identidad entre el discurso científico e histérico. Esa diferencia hace que Lacan no crea en la esperanza de una explicación termodinámica del inconciente. Inclusive dice que cuando Freud recoge su miel del discurso histérico, no lo hace inocentemente.
Freud aloja al psicoanálisis en la brecha entre discurso de la ciencia y discurso histérico, pero hay algo no inocente en Freud, un deseo de sostener al padre (4).
Eso no analizado en Freud, a la manera de pecado original, toma la forma de una pura "conservación" del mensaje, de aquella miel que extrae de sus histéricas y deposita en la asociación de analistas. Justamente Lacan cuestiona a Freud su manera de concebir el trabajo de las abejas, como no pensando, no calculando, no juzgando.

La colmena analítica
En "Psicología de las masas..."(5) Freud plantea una condición antigua que transformó la psicología de los individuos de la masa, en psicología individual del padre, jefe conductor -dice textualmente- "como a las abejas les es posible, en caso de necesidad, hacer de una larva una reina, en vez de convertirla en obrera". En el mito de atribuir al padre lo imposible estructural, mediante un oscuro poder de sugestión, el líder sustituye al Ideal del yo. Las cuadrillas de abejas son ejemplo para Freud del lazo fraterno.
¿Por qué hacer de una larva una reina, en la colmena analítica? Aquí se ubica lo no analizado del deseo de Freud.

La danza de las abejas
Lacan en el "Discurso de Roma"(6) se refiere a los estudios de Karl von Frisch, zoólogo austro-alemán autor de "Vida de las abejas" que años después recibiera el Premio Nobel junto a K. Lorenz y N. Timbergen por el desarrollo de la etología.
¿Por qué el sistema de señales que Von Fritsch decodificó en las abejas, en su llamada waggin dance(7) como mensaje con el que una abeja transmite a las otras la dirección y distancia al néctar, no es un lenguaje? Un sistema de señales tal mantiene una correlación fija de los signos con la realidad que significan. Y además el mensaje es transmitido al socius, pero nunca es retransmitido por éste, que queda así fijado como relevo de la acción.
Vale decir, no hay designación -al modo de "tu eres mi mujer"
Tampoco es posible el chiste(8) , ya que para que este sea sancionado es necesaria una parroquia, una lengua compartida, no es sancionable desde una función universal, fija, del lenguaje.
La función del lenguaje no es la de informar sino la de evocar.
En el matema de la transferencia de trabajo, la evocación está en el lugar de la verdad.
El procedimiento analítico mismo no es posible con un código fijo, porque se trata de pensar, calcular, juzgar. Es decir, operaciones con un saber.

La falla en el saber
En la clase 3 del Seminario 2(9) Lacan retoma una pregunta de Buffon: ¿por qué las abejas hacen tan bonitos hexágonos?, ¿acaso las abejas saben geometría? Y en la clase 8 aborda el punto más elusivo respecto del saber: lo real. En efecto, cuestiona la bipartición entre unnwelt e innenwelt que presentan teorías como la de Von Fritsh como un vicio, porque -dice- lo real carece absolutamente de fisura.
Hay en el hablante-ser un abismo real entre saber y verdad, entre el saber y el goce que la verdad indica.
En El triángulo de los saberes(10) J.-A. Miller indica que la enseñanza es la barra que separa el saber del goce. Vale decir que la transferencia de trabajo es la vía que los separa.
Luego Miller opone el vértice Saber-Ciencia a los otros dos vértices en conjunto, el Saber-Semblante, que opera en la transferencia, y el Saber-Verdad, aquel por el que se ha pagado.
Entre el Saber-Ciencia y el conjunto de los otros dos se asienta la falla epistemológica, la que se abre en el saber en el S XVIII con el cógito cartesiano. Es la tensión entre la doxa y la ciencia, entre doxema y matema.
Puesto que el psicoanálisis se aloja en esa falla misma, aunque tiende al matema no puede desligarse de la prudencia, del bien-decir. Mantiene la doble postulación, al doxema y al matema, a la ciencia y a la retórica.
Si en vez de sostenerse en esa falla, el psicoanálisis resbalara por la pendiente de la ciencia, excluiría al sujeto y la verdad de su goce.
Si en cambio lo hiciera por la segunda, la del semblante y la verdad, se rebajaría a un oscurantismo de tintes religiosos, como el que Lacan denunciaba en la Asociación creada por Freud.

La cera y la miel del análisis
En el texto Lo ominoso(11) Freud recurre, entre muchas otras, a esta cita: "¡abejas que destiláis las Heimlichkeiten! (cera de sellar)". Concluye que el término heimlich no es unívoco, corresponde tanto a lo familiar y agradable como a lo clandestino, a lo oculto.
Efectivamente, en la transmisión del psicoanálisis el producto es susceptible de usos distintos. El uso de una cera, que sella la cartas y las herencias, evitando que el mensaje llegue a destino. O el uso de una miel. Y en este último caso, la transmisión dependerá de la densidad de esa miel. Como dice Lacan(12): "...intento traerles mi miel... Si este efecto de comunicación presenta a veces algunas dificultades, piensen en la experiencia de la miel, la miel es o muy dura o muy fluida. Si es dura se corta mal, pues no hay clivaje natural. Si es muy fluida -pienso que todos han hecho la experiencia de absorver miel en la cama a la hora del desayuno- rápidamente la tenemos por todas partes"
Del uso que demos al producto de cada uno dependerá entonces que disimulemos las dificultades o en cambio las pongamos al trabajo.
Y no sólo en el cartel, como advierte Miller en el texto sobre la elaboración provocada: "Un enjambre, es hasta el punto que yo considero el seminario que animo todas las semanas en esta sala como un gran cartel. Desde luego no es un cartel en sentido estricto pero no es incompatible con esta escritura que haya unas cuantas abejas más... Mi seminario es para mí un gran enjambre donde yo mismo soy abeja ¡y no Reina!"(13).
¿Es posible entonces un lazo entre analistas y no analistas que no se atenga lisa y llanamente a un Otro del ocultamiento y el secreto?
Es contingente, es una apuesta que renovamos cada uno cada vez.

 

(1) Freud, Sigmund. Conferencias de Introducción al psicoanálisis. 1ª Conferencia. Introducción, O.C., Amorrortu, Bs. As., 1991, pág. 13.

(2)
Lacan, Jacques, "Nota adjunta al Acto de Fundación", Anuario 2001-2002, EOL, Bs. As., pág.121).

(3)
Lacan, Jacques, "Televisión", en psicoanálisis. Radiofonía y Televisión, Anagrama, Barcelona, 1977, págs. 100/103.

(4)
Miller, Jacques-Alain, comentario del Seminario inexistente, Manantial, Bs. As., 1992, pág 17.

(5)
Freud, Sigmund, "Psicología de las masas y análisis del yo", en O.C., T. XVIII, Bs. As., 1979, pág. 118.

(6)
Lacan, Jacques. "Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis", en Escritos 1, Siglo XXI, México, 1984, págs. 285 y 286.

(7)
Expresión que puede traducirse por "danza meneante".

(8)
Como indicó recientemente Germán García en la undécima reunión (inédita) del ciclo de Sábados de Lectura de la Orientación Lacaniana sobre el curso de J.-A. Miller: De la naturaleza de los semblantes, el 26 de Octubre de 2002, en la Sección Rosario de la EOL.

(9)
Lacan, Jacques, El Seminario 2.El yo en la Teoría de Freud y en la Técnica Psicoanalítica, clases del 1º de Diciembre de 1954 y del 26 de Enero de 1955, Paidós, Barcelona, 1986.

(10)
Miller, Jacques-Alain, "El triángulo de los saberes", en Bref, Nº 4, París, 25 de Setiembre de 1996, págs. 14-49, tradución inédita de Horacio Casté.

(11)
Freud, Sigmund. "Lo ominoso", en O.C., T. XVII, Amorrortu, Bs. As., 1979, pág. 224.

(12)
Lacan, Jacques, El Seminario Nº 7. La ética del psicoanálisis, Capítulo II "Placer y realidad", Paidós, Bs. As., 1988, pág. 29.

(13)
Miller, Jacques-Alain. Ibídem 2