Del pedido de alivio a la cura: la transferencia en el inicio del análisis

Por Roberto Bertholet*

«Ustedes saben que el psicoanálisis nació como terapia; ha llegado a ser mucho más que eso, pero nunca abandonó su patria de origen, y en cuanto a su profundización y ulterior desarrollo sigue dependiendo del trato con los pacientes». (Sigmund Freud, 1932).

Ser aliviado de un sufrimiento es el pedido con el que comienza una experiencia de análisis y frente al cual se debe responder como mejor conviene para facilitar la instalación de la transferencia.

El psicoanalista no le resta ningún valor a ese pedido; se apoya en él para ofrecer un trabajo que vaya generando una nueva relación a la verdad inconsciente, contando con el síntoma («tierra extranjera interior», en términos de Freud). Lo terapéutico avanza a medida que se despliega el trabajo de transferencia, experiencia en la que el sujeto advierte la responsabilidad en relación con su malestar. Lo terapéutico lo concebimos, entonces, como efectos de la «transmutación del sujeto» (expresión de Jacques Lacan, en «La dirección de la cura»).

En octubre de 1975, Jacques Lacan afirmaba: «En el análisis, la que trabaja es la persona que llega verdaderamente a dar forma a una demanda de análisis, a condición de que ustedes no la hayan colocado de inmediato en el diván, caso en el cual la cosa está ya arruinada. Es indispensable que esa demanda verdaderamente haya adquirido forma antes de que la acuesten. Cuando le dicen que comience -﷓y esto no debe suceder ni la primera ni la segunda vez, al menos si quieren comportarse dignamente-﷓ es ella, la persona que hizo esa demanda de análisis, quien trabaja» (Jacques Lacan, Conferencia sobre el síntoma en Ginebra, octubre de 1975, Intervenciones y Textos II).

Las condiciones de la entrada en análisis son precisas y requieren de una dirección de la cura, solidaria de la perspectiva de que no hay continuidad natural entre el pedido de alivio y la entrada en análisis; hay siempre una solución de continuidad, un quiebre, algo que cambia, que debe cambiar en el modo en que se sitúa el paciente, el modo en que escucha y que habla. Que haya un pedido de alivio tiene que transformarse, por efecto de la transferencia y de las intervenciones del analista, en demanda de análisis, la que debe, a su vez, adquirir forma. Estos dos movimientos –el pasaje del pedido a la demanda y su puesta en forma– ocurren de un modo absolutamente singular en cada situación clínica (con sus tiempos, modulaciones, dificultades) y requieren del buen uso del semblante por parte del analista, tal como lo indicaba Lacan: «Para situar lo que debe ser el lugar del analista en la transferencia, en el doble sentido que hay que situar este lugar: ¿dónde lo sitúa el analizante? y ¿dónde debe estar el analista para responderle convenientemente?» (Jacques Lacan, Seminario 8, La transferencia, clase del 31 de mayo de 1961).

Las entrevistas preliminares sirven a tal efecto y facilitan la lectura que hace el analista de tres dimensiones importantes de la cura: el síntoma, la transferencia y el diagnóstico de estructura.

*Psicoanalista. EOL y AMP. robertobertholet@gmail.com

Publicado por: Rosario/12