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ERFyPOL
Espacio Rosarino de Filosofía y Psicoanalisis.
Conexiones con la política y la literatura
Responsable: Daniel Senderey, senderey@ciudad.com.ar
Jorge D´Agelo, Marcela Errecondo, Rubén López y Héctor Tarditti
Reuniones: 4º Miércoles de mes de 20.30 a 21.45 hs.
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CICLO 2008
BIOPOLITICA
Michel Foucault desde los años 70 elabora el concepto de biopolítica articulando vida y política donde el bios es la “vida calificada” y su concepción remite más hacia la zoé es decir una dimensión puramente biológica de la vida, la “vida desnuda” despojada de todo aspecto formal.
Dicha disyuntiva puede ser zanjada si se concibe una banda de Moebius donde se articularían el biopoder político como el gobierno sobre las vidas desnudas y la biopolítica como el gobierno de los cuerpos.
Esta doble articulación queda reflejada cuando Foucault escribe en Voluntad de Saber: El significado mismo de la biopolítica debe buscarse en esa doble posición de la vida que la pone en el exterior de la historia como su entorno biológico y, a al vez, en el interior de la historicidad humana, penetrada por sus técnicas de saber y poder.
Se desplegarán estos dos aspectos donde: o bien la biopolítica obra por el empuje ilimitado del discurso amo de la medicina y la biología molecular penetrando y alterando los cuerpos (acción aditiva) o bien el biopoder político produce muerte en su homogenización/segregativa (acción sustractiva).
Se produce así una continua torsión según nos situemos en el Hacer Vivir o dejar morir (biopolítico) que incide sin límites ni barreras (lógica del no todo lacaniano) en los cuerpos vía un saber médico que crea una zona de indistinción entre derecho y medicina, centrado en la cuestión de la vida, esto es: su generación (fertilización asistida/eugenesia) su conservación, su desarrollo, su administración o su terminación (eutanasia) al Hacer morir o dejar vivir (biopoder soberano hobbesiano) donde entran en tensión el derecho y la política, la norma (Hans Kelsen) y la excepción (Carl Schmitt).
Bibilografía:
1. Michel Foucault: Historia de la Sexualidad. 1 La Voluntad de Saber (capítulo V Derecho de Muerte y Poder sobre la vida.
2. Michel Foucault: Nacimiento de la Biopolítica (curso de 1979) ( Editorial FCE)
3. Michel Foucault: Defender la Sociedad (curso de 1976,) (Ed. FCE)
4. Michel Foucault: Seguridad, territorio, población (curso de 1978) (Ed. FCE)
5. Giorgio Agamben: Homo Sacer (Editorial Pre-Textos)
6. Giorgio Agamben: Lo que queda de Auschwitz (Ed. Pre-Textos)
7. Roberto Espósito: Comunitas (Amorrortu/Editores)
8. Roberto Espósito: Bios. Biopolítica y Filosofía (Amorrortu/Editores)
9. Roberto Espósito: Inmunitas (Amorrortu/Editores)
10. Hannah Arendt: Los Orígenes del totalitarismo. Segunda Parte: Imperialismo, Capítulo IX: La decadencia de la Nación-Estado y el final de los derechos del Hombre. (Editorial Taurus)
11. Jacques Allain Miller: De la naturaleza de los semblantes (Ed. Paidos) Capítulos IV y V
12. Jacques Allain Miller: Clase del Curso el Desencanto del P.S.A. traducida en la Revista Lacaniana Nº 1 como el Inconsciente Político
13. Jacques Allain Miller en colaboración con Eric Laurent: El Otro que no Existe y sus comités de ética (Ed. Paidós) Capítulos II y III
14. Jacques Lacan: Seminario XI:Los 4 conceptos fundamentales del Psicoanálisis y Seminario XVII: El Reverso del Psiconálisis (Ambos en Ed. Paidós)
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CICLO 2007
JORNADAS DE CORDOBA 8/9 DE JUNIO 2007
A propósito de anónimos, afectados, identificación y lazo social
Daniel Omar Senderey
Freud parte del modelo de sociedad disciplinaria victoriana donde el superyó opera como una ley de renuncia al goce transformándola en goce de la renuncia.
Por el contrario Lacan nos enseñó que el superyó de nuestra época ordena gozar del objeto técnico, de la imagen como mercancía. El resto freudiano prohibido por la renuncia se disemina en la actualidad como marca de goce, y asistimos cotidianamente a la sociedad del espectáculo del goce.
Para Lacan el discurso capitalista (1) produce una desubjetivación del significante ($/S1) y una hiperproducción del objeto a (elevación progresiva al cenit social), es decir un movimiento circular o circuito cerrado que permanentemente anexa subjetividad, lengua y goce pulsional como una red “rizomática” transversal, acéfala, e inmune a cualquier corte cuyos eslabones múltiples ramificados no cesan de conectarse vía una expansión y reproducción casi inmediata que disuelven y devalúan las autoridades simbólicas (función paterna incluida).
El capitalismo tardío ha aliado la tecnociencia al mercado pulverizando los S1 con una lógica “no toda” que descentra, deslocaliza tornando poroso al Estado-Nación (verdadero punto de capitón político).
Y Lacan nos indica que el S1 es poder ordenador sobre el conjunto de significantes designados por S2, es poder que permite legibilidad. (2)
En su primera enseñanza para Lacan la identificación es la relación del sujeto con el Otro consistente, donde se opera una extracción significante del Otro reflejada en el matema de la identificación simbólica como I(A).
Posteriormente y resumiendo bastante, el Otro es incompleto, inconsistente y por ende inexistente cuyo matema S(A) barrado es lo que queda cuando el Otro se extingue.
Esto produce un desplazamiento de I(A) a I(A) barrado y a una nueva versión de la identificación al significante amo (S1) al cuál a su vez se lo pluraliza como enjambre.
El matema del curso El Otro que no existe de JAM y EL (3) que escribe la predominancia del a > I(A) no es más que un deslizamiento lógico de la escritura del discurso capitalista.
Miller dijo en Comandatuba La subida al cenit social del objeto a ha producido como efecto un mayor desanudamiento del síntoma del Otro, el discurso hipermoderno es el discurso del psicoanálisis cuyos términos están disjuntos, es decir que no funciona como un discurso en el sentido de producir un lazo social. (4)
Esta verdadera dictadura del plus de gozar es la que altera la naturaleza, modifica los cuerpos y aquí el PSA juega su partida ya que el cuerpo es hablante y en tanto habla goza, es un cuerpo pulsional y el partenaire del ser hablante es el síntoma como acontecimiento de cuerpo.
A veces aunque no se pueda jugar dicha partida uno por uno el PSA en extensión debe intentar estar a la altura de la época y es el caso cuando se trata de develar la mecánica del poder, cuyo peor rostro es el estado excepción schmittiano.
La biopolítica sobre los cuerpos vivientes (la vida desnuda según los desarrollos de Walter Benjamín) retomados después por otros autores (Foucault, Agamben, Espósito), la excepción soberana, con la consiguiente rotura de los lazos sociales y la violencia emergente son conceptos que intentaré articular para comprender el fenómeno del “piquete”.
Utilizaré alegóricamente a Franz Kafka y frases seleccionadas de su Ante la Ley (5)
Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar.
La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:
-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso.
El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.
Allí espera días y años. Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Ya le queda poco tiempo de vida.
Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. ¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.
-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora: -Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.
En esta leyenda, nada ni siquiera la negativa del guardián impide al campesino franquear la puerta de la ley, a no ser el hecho que la puerta está abierta y que la ley no prescribe nada.
El poder de la Ley radica en impedir entrar en lo que ya está abierto, en llegar al lugar en que ya se está. El campesino está entregado a la potencia de la ley como puro bando soberano y por ende abandonado.
La ley se aplica desaplicándose, la puerta abierta sólo a él está destinada, le incluye excluyéndolo, y le excluye incluyéndolo. Esboza el estado de excepción como una figura topológica (Una botella de Klein o Banda de Moebius) en la que no sólo la excepción es la regla sino que el estado de naturaleza y el derecho, el afuera y el adentro transitan entre ellos.
En el “piquete” emerge la violencia propia de la confrontación de dos justos reclamos, el derecho a transitar y el derecho a peticionar. Se genera algo indistinguible entre lo legal y lo ilegal un híbrido de derecho y de hecho, una suspensión temporo-espacial o región de indistinción, un “no lugar” invisible a la justicia.
Lo que subyace es una política orientada a crear vacíos jurídicos, zonas del espacio público de “no derecho” “no jurídicas” que muestran un modo de presencia de lo real incrustado en la política que disloca y revela un punto de forclusión que retorna en violencia sobre Anónimos y Afectados.
1 Jacques Lacan: Conferencia en Milán 12/05/73, escritura certificada en “Sur la expérience de la passe, en Ornicar?, nº 12/13, pág. 119.
2 Jacques Lacan: Seminario XVII, El Reverso del Psicoanlálisis.
3 Jacques A. Miller en colaboración con Eric Laurent: El Otro que no existe y sus comités de ética, Paidós 2005.
4 Jacques A. Miller: Una Fantasía (Conferencia en Comandatuba) publicado en Revista Lacaniana de Psicoanálisis Nº 3, pág. 9-19, 2005.
5 Franz Kafka: Ante la Ley, versión de Jorge Luis Borges en el Hogar 1935-1938, Emecé.
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JORNADAS EN CORDOBA 24/11/07
Política y cuerpo
Por Daniel Omar Senderey
Comenzaré poniendo a vuestra consideración y de hecho en discusión algunas articulaciones: la primera la denominaré: nuestra época y lo político.
En la clase del 22/05/2002 del Desencanto del P.S.A. traducida en la Revista Lacaniana Nº 1 como el Inconsciente Político, JAM define a la época de la globalización como la estructura del no todo introducida por Lacan en el Atolondradicho es decir como una serie en desarrollo sin límites, ni fronteras, sin barreras y sin totalización.
De esta afirmación se puede desplegar algo más complejo y es que el capitalismo tardío globalizado y aliado a la tecno-ciencia es como una especie de banda de Moebius con anverso y reverso, una máquina que impulsada sin límites a escala planetaria perfora las porosidades de los estados-naciones y promueve incesantemente consumidores de falsos objetos causa de deseo, que presenta un repliegue interno que en su avance excluye y segrega, esto es presenta un núcleo en inclusión externo o en exclusión interna que homogeniza y universaliza para todos, al mismo tiempo que por estructura genera excepción (fenómeno brillantemente captado por Lacan al referir que el futuro de mercados comunes traería aparejado mayor segregación).
Dicho núcleo vacuolizado que segrega y excluye responde según mis criterios a la estructura de lo extimo.
Como dice JAM en la primera clase del curso Extimidad del 13/11/85: “ Hay una dificultad en situar, estructurar y yo diría mismo a aceptar la extimidad. Se preferiría extirparlo y sin embargo se debe ensayar de establecer una estructura de lo extimo. Demostrar esta estructura es lo que exige el concepto de inconciente.
Resalto aquí que el inconciente es político porque obedece al lazo social en tanto no hay relación sexual, puesto que allí donde el lazo sexual está programado no hay sociedad o se trata de sociedades sin política.
Lacan hace del inconciente el discurso del Otro y sitúa a ambos (el inconciente y el Otro) como éxtimos pero también ubica allí al objeto cuando en el último capitulo del Seminario XI subraya que el analizante le dice a su interlocutor, el analista – Te amo, pero porque inexplicablemente amo en ti algo más que tú, el objeto a, te mutilo.
Esto se constata claramente con el racismo donde se le supone al Otro un goce, o para decirlo de otro modo una manera de obtener un plus de goce incompatible con el propio (o bien los extran-
jeros no trabajan y se los mantiene pagando impuestos para que los hospitales los atiendan gratis, además de ser ladrones y peligrosos, o por el contrario trabajan todo el tiempo y ocupan nuestros puestos) Sean útiles o inútiles obtienen o extraen una parte de goce que no merecen.
Si el problema presenta aristas insolubles es que el Otro es el Otro en nuestro interior. Es la tolerancia o intolerancia al goce del Otro la que elude la propia. Este goce supuesto excedentario o goce “robado” por el Otro es lo que remite a la intolerancia o malestar ante el propio goce. Si el Otro está en mi interior en posición éxtima, es también mi propio rechazo a aceptar lo éxtimo para retomar la cita de Miller.
Si me esfuerzo por transmitirles este núcleo éxtimo (segregativo) de la política es para correla-cionarlo posteriormente con la segunda articulación: la política de los cuerpos y sobre los cuerpos.
Si bien el sueco Rudolph Kjellen creador además del término geopolítica se lo supone como el primero en hablar de biopolítica, es innegable que Michel Foucault es quien en la década del 70 teoriza y profundiza sobre la biopolítica.
En sus elaboraciones surge una dificultad de orden semántico: la categoría biopolítica articula vida y política pero el bios es la “vida calificada” y su concepción remite más hacia la zoé es decir una dimensión puramente biológica de la vida, la “vida desnuda” despojada de todo aspecto formal.
Sólo puede ser zanjada dicha disyuntiva si se concibe (otra vez una banda de Moebius) donde se articularían el biopoder político como el gobierno sobre las vidas desnudas y la biopolítica como el gobierno de los cuerpos.
Esta doble articulación queda reflejada cuando Foucault escribe en Voluntad de Saber: El significado mismo de la biopolítica debe buscarse en esa doble posición de la vida que la pone en el exterior de la historia como su entorno biológico y, a al vez, en el interior de la historicidad humana, penetrada por sus técnicas de saber y poder.
Como los dos rostros del dios Jano o bien la biopolítica obra por el empuje ilimitado del discurso amo de la medicina y la biología molecular penetrando y alterando los cuerpos (acción aditiva) o bien el biopoder político produce muerte en su homogenización/segregativa (acción sustractiva).
Se produce así una continua torsión según nos situemos en el Hacer Vivir o dejar morir (biopolítico) que incide sin límites ni barreras (lógica del no todo) en los cuerpos vía un saber médico que crea una zona de indistinción entre derecho y medicina, centrado en la cuestión de la vida, esto es: su generación (fertilización asistida/eugenesia) su conservación, su desarrollo, su administración o su terminación (eutanasia) al Hacer morir o dejar vivir (biopoder soberano hobbesiano) donde entran en tensión el derecho y la política, la norma (Hans Kelsen) y la excepción (Carl Schmitt), referencias desarrolladas por JAM (De la naturaleza de los Semblantes) para explicar la lógica del para todos.
Paradójicamente, la biopolítica trata de asegurar o administrar la vida pero manifiesta un núcleo íntimo (éxtimo) de potencial destructivo y mortífero que encuentra necesario nutrirse de la muerte ajena para conservar la vida e incluso como en el caso del nazismo de exigir la propia al pueblo alemán.
De esta forma la globalización presenta una estructura éxtima segregativa que se articula con el núcleo éxtimo tanatológico del biopoder político y este empuje creciente, feroz y destructor se correlaciona y sólo se explica en nuestra época de inexistencia del Otro por la elevación al cenit del objeto a. Allí donde el Otro no existe, existe de manera éxtima como parte y no elemento el objeto a.
Para finalizar, permítanme leerles unas frases muy conocidas de Uds., pertenecen al Dr. Jacques Lacan que terminando su seminario XI el 24/06/64 decía de manera anticipatoria: la voz, casi enteramente planetarizada, y hasta estratosferizada, por nuestros aparatos y la mirada, cuyo carácter omnipresente no es menos sugerente, pues todos esos espectáculos, todos esos fantasmas, no solicitan nuestra visión, más bien suscitan la mirada……. Hay algo profundamente enmascarado en la crítica de la historia que hemos vivido – el drama del nazismo, que presenta las formas más monstruosas y supuestamente superadas del holocausto…. Son muy pocos los sujetos que pueden no sucumbir en una captura monstruosa ante la ofrenda de un objeto de sacrificio a los dioses oscuros. |
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