Actividades TyA – Rosario 2020

Grupos de Investigación

TyA (Toxicomanía y Alcoholismo) – Rosario

Frecuencia: 1 y 3ros miércoles de cada mes

Horario: 20.30 hs a 22 hs

Inicio: 1er miércoles de marzo

Grupo de investigación abierto a quienes quieran participar regularmente del T y A (Toxicomanía y Alcoholismo) para la capacitación sobre la especificidad de la problemática de las sintomatologías compulsivas.

Entendiendo a esta instancia de investigación colectiva como una herramienta fundamental e indispensable para la formación del psicoanalista.

¿Hay una especificidad de la investigación en psicoanálisis? ¿La metodología de investigación del psicoanálisis es la misma que la de la ciencia o la de las ciencias sociales?

En el Seminario sobre Los cuatro conceptos fundamentales Lacan va a definir al psicoanálisis como una praxis que delimita un campo y una función, un campo de experiencia y una función de acción sobre la misma.

Pero esta experiencia requiere que sea formalizada. En este sentido va a darle otro giro a la cuestión en el seminario RSI cuando afirma que el analista debe ser al menos dos: uno es el de la praxis y el otro es el que retrabaja y analiza esa experiencia. En este vector de formalización se desenvolverán las actividades del TyA como instancia de verificación de la rigurosidad lógica y de transmisión de sus resultados.

Se trata de una puesta en acto de la transferencia de trabajo con otros que funciona a partir de un analista que trabaja como investigador para estar a la altura de su tiempo.

Trasferencia de trabajo, que va del amor al deseo saber, como motor fundamental para encarar la investigación. Si el objetivo de la enseñanza de Lacan fue la inducción al trabajo entendemos que la investigación en psicoanálisis puede ser un medio privilegiado para alcanzar este fin.

Investigamos como forma de puesta en acto de una concepción del saber agujereado, tan agujereado como lo simbólico mismo, pero avanzando en el tratamiento de lo real de nuestro tiempo.

“Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época. Pues ¿cómo podría hacer de su ser el eje de tantas vidas aquel que no supiese nada de la dialéctica que lo lanza con esas vidas en un movimiento simbólico?” (“Función y campo de la palabra y el lenguaje” en Escritos 1, Siglo Veintiuno Editores, Bs. As., 1988, p. 309.)

En este sentido las adicciones y el consumismo son el síntoma patognomónico de nuestro tiempo. Este año lo abordaremos desde el eje toxicomanías e inconsciente para verificar a través de la casuística qué sucede con sus formaciones en los toxicómanos. Veremos si un adicto es capaz de hacer esa experiencia o si en todos los casos implica su rechazo.

Además será una instancia de puesta a punto del analista deseo del analista y de verificación de la eficacia del psicoanálisis.

Los esperamos.

Directorio

TyA – Rosario

Curso Anual TyA 2020

Toxicómanos: ¿abonados o desabonados del Inconsciente?

Frecuencia: 4tos Viernes de cada mes

Horario: 20 hs a 22 hs

Inicio: 8 de Mayo

Apertura con la participación de Invitado especial:

ERNESTO SINATRA (Buenos Aires)

Co-Director del TyA-Argentina

“La operación toxicómana es aquella que no requiere del cuerpo del Otro como metáfora del goce perdido y es correlativa de un rechazo mortal del inconsciente”. (1)

Este año nos disponemos a verificar esta afirmación. Esta breve definición nos pone en la vía de qué es lo que se juega en las toxicomanías: por un lado, lanza la pregunta sobre las características del goce toxicómano y la función del tóxico.

Por el otro, tenemos el rechazo del inconsciente. A través de la casuística veremos cuáles son las implicancias de este rechazo y si se da en todos los casos o no se da.

Qué pasa con el inconsciente en este tipo de cuadros clínicos en los que se presentan los síntomas con su cara de goce, en los que se hace un tratamiento del sufrimiento no por las vía de los recursos a la palabra y a la cadena significante sino más bien con una práctica de goce con la que se intenta tapar otro goce no ligado.

“La toxicomanía presenta al analista un síntoma sobre el cual los efectos de verdad de la palabra pueden aparecer sin asidero, un síntoma que obliga a desunir las estructuras de ficción de la verdad y un real que resiste o insiste.” (2)

Veremos qué consecuencias trae aparejado este no querer saber nada sobre lo que lo determina al sujeto como inconsciente, esta extinción, o al menos la puesta en suspenso del sujeto de la palabra.

Se analizarán casos en los que este desabono se produce por un rechazo del inconsciente bajo la premisa de responder a la pregunta sobre la conveniencia o no de su reconexión. Así como también ubicaremos los casos en los que este desabono pone de manifiesto más bien una imposibilidad estructural o, lo que es lo mismo, cuando se trata de la revelación de un inconsciente a cielo abierto en el que no opera la represión y el retorno de lo reprimido.

En todos los casos nos preguntamos: ¿qué es lo que se busca narcotizar o adormecer con la droga?

Trataremos de ubicar en cada caso qué función cumplen esos excesos, si es el intento de recuperar algo del goce perdido por efecto de la entrada del sujeto en el lenguaje o si se trata más bien de la revelación de un goce no velado, no castrado, imposible de negativizar, que no puede ser contenido, resuelto o tramitado por las ficciones de la palabra y la articulación significante.

Lo cierto es que, en uno u otro caso, esta práctica que se pone de manifiesto en un hacer, y no en el decir, deja tras de sí una experiencia absolutamente vacía, vacía del sujeto del inconsciente y vacía del deseo. Es la desaparición, el borramiento mismo, del sujeto que linda con el pasaje al acto.

Por lo que tendremos que estar atentos, más allá de los problemas familiares, sociales, legales y de autoconservación del organismo que esta problemática plantea, cuál es la estructura que esta experiencia oculta.

Recordando que el sujeto siempre es anterior a la droga y que la droga funciona como una respuesta. Una respuesta que lo congela y que no lo deja progresar con sus operaciones significantes.

Por lo que puede ocurrir que con el análisis se vuelva al punto en que la droga entró, en el que las elaboraciones se detuvieron, en el que fue una respuesta a esa pregunta que angustiosamente vuelve a formularse.

Si bien el síntoma, redefinido por Lacan, ex-siste al inconsciente. Eso no impide que pueda ser interrogado sobre su sentido y sobre su causa. Veremos cuándo la apuesta conveniente es poner a trabajar nuevamente a ese trabajador incansable que es el inconsciente. Pero ponerlo a trabajar no solo sobre la vertiente productora de sentido sino también como instrumento mismo de goce.

De cualquier forma, en uno u otro caso, veremos cuál es la experiencia subjetiva posible y si ésta contribuye en el sentido de aliviar el padecimiento, teniendo en cuenta que es sólo el penar de más lo que justifica nuestra intervención. (3)

Ejes Temáticos:

Qué entendemos por inconsciente

La dimensión del cuerpo

El Síntoma y el Inconsciente

Los goces y la toxicomanía

Referencias

(1) Tarrab, M. (2017), Una experiencia vacía. http://ampblog2006.blogspot.com/

(2) Miller, J.A. (1995), “Para una investigación sobre el goce auto-erótico, Sujeto, Goce y Modernidad, Buenos Aires, Atuel-TyA.

(3) Lacan, J., (1992) – El Seminario libro 11, Los Cuatro conceptos Fundamentales del Psicoanálisis, pag. 174, Buenos Aires, Paidós Editores