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Introducción
A continuación, reproducimos la traducción de la editorial
de Ornicar Digital Nro 251, que circulara por AMP-UQBAR en días
posteriores al atentado que enlutara a España y al mundo
entero.
LO
ORDINARIO PROPIAMENTE DICHO
Eric Laurent
No
hay ninguna razón para permanecer neutro frente al excepcional
horror del atentado que afectó a Europa el 11 de marzo en
Madrid. Quienes quiera que sean los autores, la sombra del 11 de
septiembre de 2001 se extiende sobre el 11 de marzo de 2004. En
los dos casos, el crimen de masa está en el primer plano,
dejando en el plano posterior el atentado sobre los símbolos.
Los significantes amo se anulan en la homogeneidad de una cifra
producto: 200 muertos, 1400 heridos en el momento en que escribo.
Esta mañana Alexandre Adler señalaba que, proporcionalmente,
son cifras perfectamente comparables a las de New York.
Ciertamente,
una estación de trenes fue atacada en los años de
plomo en Italia, pero el atentado de Milán guardaba una dimensión
simbólica. Golpeando ciegamente a la población civil,
signaba a los ojos de todos su origen en la tradición del
terrorismo de derecha. Aun era posible discernirlo. Hoy estamos
frente a un atentado en el cual se duda de los autores. Esta duda
mismo nos indica la dimensión de opacidad objetal del atentado.
Sólo cuenta la voluntad de matar la mayor cantidad de personas
posible para obtener una pura cifra de horror. En la escala de evaluación
de los nuevos atentados sólo cuenta el resultado de masa.
Decimos a propósito del 11 de septiembre que quería
ser el signo del terror de un nuevo fascismo. El 11 de marzo también.
Madrid es alcanzada el 11 de marzo, pero otras capitales europeas
como Londres y París esperan atentados del mismo orden. Serán
los mismos autores u otros. Querrán hacer algo peor. Vivimos
ahora con esta sombre. Es nuestra psicosis ordinaria del atentado,
nuevo capítulo de la psicopatología de la vida cotidiana.
Vivimos en un stress pretraumático permanente, que precede
el PTSD. ¿El DSM lo inscribirá bajo la rúbrica
de la angustia social? Ya Israel vive en este stress, y los viajeros
aéreos a USA también. Deseamos a nuestros amigos españoles
toda la fuerza de espíritu necesaria para afrontar el dolor
que puede alcanzarlos a través de aquel que alcanzó
a sus allegados. También necesitarán de él,
con nosotros, para hacer f rente a las formas que se han vuelto
ordinarias de la angustia
Nuestro
ordinario, es también los dos sujetos psicóticos que
nos presentan a los dos otros. En lo ordinario de la psicosis, los
dos analistas respondieron por un tratamiento sin medida. Cada uno
de los sujetos se siente sometido a la implacable dominación
de un Otro. Para uno provoca una querulancia de débil intensidad
para el otro un TOC y una reacción melancólica. Para
cada uno los analistas supieron hacer menos imperiosas las exigencias
que agobiaban a estos sujetos. Para uno, era necesario reconocer
la "necesidad del tiempo para ser el niño que no había
podido ser", para el otro darle el tiempo de construir una
metáfora delirante, a partir del fenómeno elemental
aislado en la infancia. En los dos casos, el tratamiento del dolor
de vivir da lugar a un aparato de palabra original, que no es estándar,
aunque sea deducido de los principios de la dirección de
la cura del sujeto psicótico. Uno pone a punto un lógico
de "construcción de dignidad". El otro encuentra
un punto de apoyo entre las potencias de vida y de muerte signando
la sesión en un espacio de silencio letrado.
Podemos
inspirarnos de sus invenciones para soportar con dignidad lo ordinario
del mundo delirante en el cual vivimos.
12
de marzo de 2004
Traducción: Silvia Baudini
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