“SÍNTOMAS Y ERÓTICAS DEL CUERPO. EL ALCANCE DE LA PALABRA EN PSICOANÁLISIS”

1º Y 2 DE JULIO 2005

El psicoanálisis, ¿una ciencia de las eróticas del cuerpo? Esta no es la idea mas difundida de un psicoanálisis. La apuesta de Lacan es elaborar la experiencia analítica a partir de la función de la palabra y del lenguaje(1), lo que aparentemente nos coloca en un nivel que parece alejado del cuerpo. Pero sabemos que es por sostener esta apuesta que se verá confrontado, por la práctica misma, a la presencia del cuerpo. Justamente porque el cuerpo sirve de argumento para decir el síntoma. Lo que tomamos como síntoma analítico son aquellos que afectan al organismo, a sus funciones naturales, a su representación fragmentada, en lo que concierne a la sexualidad y al lazo con los otros.

En la enseñanza de Lacan nos encontramos con los mismos impasses con los cuales se topó Freud cuando se vio obligado a articular lo que llamó pulsión, la libido. El síntoma tal como lo elabora Freud, tiene una estructura de lenguaje. El síntoma es mensaje. El síntoma es metáfora. El síntoma es verdad. Pero, a partir de «Inhibición, síntoma y angustia» el síntoma encierra una satisfacción. Lacan, hace también un desplazamiento del síntoma concebido como mensaje al síntoma como una forma de gozar que tiene una función en la vida del sujeto.

En este viraje de la enseñanza de Lacan por el cual el síntoma se vuelve goce, Lacan lleva al límite -expresión de J.-A. Miller- el texto de Freud «Inhibición, síntoma y angustia» y el cuerpo pasa al centro de esta concepción. A su vez, se constata en la enseñanza de Lacan un despliegue del cuerpo en sus tres dimensiones imaginaria, simbólica y real.

La modificación que sufre el concepto de síntoma se debe fundamentalmente, al cuestionamiento que hace Lacan de lo simbólico. Luego de haberlo situado en un lugar preponderante dentro de su enseñanza, constata que lo simbólico no sólo mortifica al goce sino que produce goce. El cuerpo se articulará al deseo y al goce. Además del síntoma, toda una serie de conceptos se ven re-situados, señalemos entre ellos al hablanteser, al cuerpo e incluso a la intervención analítica y al fin de análisis.

En tanto el síntoma toma su argumento del cuerpo, esto también repercute en las diferentes estructuras clínicas: neurosis, psicosis y perversión. Por otra parte, según la forma en la que se viva la pulsión en nuestra época, estaremos ante diferentes eróticas. La palabra es el medio del cual se vale el psicoanálisis para tratar al síntoma. ¿Qué implica esto?, ¿que hay que hacerlo desaparecer? Esto toca directamente a lo que podríamos entender por síntoma, si es tomado como un disfuncionamiento o si es tomado como una respuesta de lo real, como el modo en el que cada uno goza del inconsciente sirviéndose del cuerpo.

En esto se juega la última enseñanza de Lacan que nos permitirá las intervenciones en los síntomas actuales y la conceptualización del final del análisis con su corolario: el pase. Así, el síntoma pasa a ser un signo del ser hablante, signo que reúne al significante y al goce y que involucra a la letra -la cifra-, es decir, a la gramática de la pulsión. La erótica está signada por los circuitos de la pulsión, por la economía libidinal que Freud ya relevara desde el Proyecto… El circuito pulsional que da lugar a la erótica trabaja sin día ni noche en su afán de recuperar un goce del que el cuerpo ha sido vaciado al incorporar lenguaje. Pero, ¿qué quiere decir Lacan con esto?, ¿cómo podemos nosotros llevarlo a la práctica? Su cambio de perspectiva repercute en la manera en la cual el analista hará sus intervenciones -sus interpretaciones- disponiendo de la palabra. ¿Pero cómo hará sus intervenciones teniendo en cuenta que el significante no mata goce, sino que produce goce? ¿Cuáles serán las maniobras con lo que Lacan llama el sentido-gozado?

También, podemos ubicar cómo es abordado el síntoma en otros discursos: el discurso de la medicina que nos plantea el binomio palabra-medicamento, el de la ciencia o en otros prácticas como el arte que hace una invención a la manera sintomática. ¿Qué incidencia puede tener el psicoanálisis en el sufrimiento actual? ¿Es la palabra tan eficaz como lo era en la época en que el psicoanálisis fue descubierto?

Estas son algunas de las cuestiones que estas Jornadas proponen trabajar para extraer de ellas una elaboración productiva para nuestra práctica, cuestiones que a su vez, nos ponen en la perspectiva del II Encuentro Americano del Campo Freudiano Los resultados terapéuticos del psicoanálisis, que tendrá lugar en agosto del corriente año en Bs. As.